EXHORTACIONES DEL APOSTOL SANTIAGO

Santiago 5:12-20 Exhortaciones Finales (1)

 

Sant. 5:12, “Y sobre todo, hermanos míos, no juréis…”

-- Mat. 5:33, 34 “No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos”; es decir, no jurar falsamente

-- No mentir. No quebrantar la palabra, Ecles. 5:4,5.

-- Algunos leen sólo hasta “no juréis” y prohíben el jurar solemne ante un juez civil. Hacen lo mismo con Mat. 5:34, “No juréis en ninguna manera…”

-- Pero Jesús no condena el jurar solemne. Mat. 26:63: 2 Cor. 1:23; Lev. 5:1.

-- Tanto Santiago como Jesús explican la prohibición: no jurar por el cielo, tierra, Jerusalén, tu cabeza.

-- Problema tratado por Jesús y Santiago: judíos decían que si uno juraba por Dios, estaba obligado a cumplir su palabra (voto, promesa, compromiso), pero si juraba por el cielo, tierra, cabeza, etc. no estaba obligado.

-- Tales juramentos eran puras mentiras. Era otra forma de la hipocresía.

-- Mat. 23:22, cielo = trono de Dios; tierra = estrado de sus pies; es decir, jurar por cosas asociadas con Dios es jurar por Dios.

-- Se ha sugerido que los cristianos que fueron arrastrados ante los tribunales malvados eran tentados a negar la fe, pero jurando por el cielo, la tierra, etc., pensando que de esta manera el juramento no valía.

-- Tal práctica sería como testificar o jurar con “reservaciones mentales”; es decir, decir algo pero reservar o retener en mente algo al contrario sin expresarlo.

-- Pero si el testimonio es falso, es falso, no importa lo que uno esté pensando.

-- Todos deben reconocer que jurar por algo sagrado no convierte una mentira en verdad.

-- “Vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no”; es decir, no jurar ni usar expresiones necias para dar fuerza a su palabra. “Te lo juro por madre que en gloria esté”; “te lo juro por mi vida”.

-- Tampoco usar el nombre de Dios o de Jesús en expresiones de sorpresa, susto, enojo. “Dios mío”, “Ay Dios”, “Válgame Dios”. Éxodo 20:7, “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano”. Mat.12:36, “de toda palabrea ociosa que hablen… de ella darán cuenta en 3el día del juicio”.

Sant. 5:13, ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración (que siga orando)

-- En lugar de murmurar unos contra otros o jurar falsamente (o a la ligera), usar el nombre de Dios en oración seria. Sal. 107:6, 13, 28.

-- Santiago habla de orar en toda esta sección final (v. 13-20) de su carta.

-- No murmurar, no quejarse, no jurar, no estar ansioso, sino orar a Dios. Fil. 4:6; 1 Ped. 3:12; 5:7; Sal. 46:1; 62:8.

-- Sant. 1:5, “si alguno tiene falta de sabiduría (en cuanto a soportar pruebas, v. 1-4), pídala a Dios”.

-- Sant. 5:7, ser pacientes, perseverar “hasta la venida del Señor”.

-- Sant. 5:16, “la oración eficaz del justo puede lograr mucho”.

-- No se refiere a la oración en la iglesia; más bien, es oración personal, privada. ¿Practicamos esto?

-- 2 Cor. 12:7-10.

-- No hay nadie tan pobre que no pueda orar a Dios. No hay nadie tan desesperado, abandonado, decepcionado, agotado, desdichada que no pueda orar a Dios.

-- Para muchos es el “último recurso” pero debe ser el “primer recurso”.

-- Uno de los propósitos de la aflicción es acercarnos al trono de Dios y su gracia.

Sant. 5:13, ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

-- Si afligido, orar. Después de orar, en lugar de estar afligido, está alegre. Entonces, cante alabanzas para expresar gratitud al Padre por levantar la carga de aflicción.

-- Para nosotros la palabra “alegre” sugiere lo festivo con mucha risa, pero en la Biblia significa “tener buen ánimo” (Hech. 27:22), lo opuesto de “afligido”, o sea, estar libre de aflicción. Prov. 15:13, 15; 17:22.

-- El cantar es la expresión de un corazón agradecido, contento y de buen ánimo.

-- ¿Es lo que hacemos cuando estamos alegres? ¿Cantamos himnos? ¿Tenemos himnarios en casa? ¿Conocemos los himnos de memoria?

-- O ¿solamente cantamos canciones populares, las que se oyen en la televisión o in CDs?

-- “Cantar” = psallo. Dicen los sectarios que significa cantar con instrumentos, pero toda versión bíblica dice “cantar”. Efes. 5:19; Col. 3:16.

-- Si psallo significa tocar, entonces cada miembro debe tocar algún instrumento. ¿Instrumentos enseñan, exhortan?

-- Cantar es verbo intransitivo, no tiene objeto. Verbo transitivo: pegó (verbo) la pelota (objeto). Tocar instrumento (objeto).

-- Además, si psallo todavía quiere decir “tocar”, entonces solamente se pueden usar instrumentos de cuerdas, porque “tocar”= pulsar (la cuerda de un instrumento). No se puede aplicar a los instrumentos electrónicos o de aire (como órganos o trompetas, etc.)

-- Santiago dice cantar cuando alegres, pero recuérdese Hech. 16:25.

Sant. 5:14, ¿Está alguno enfermo (la aflicción más común) entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él.

-- La carta de Santiago es muy práctica. Contiene enseñanza para los cristianos de toda época. Este versículo (14) no es una excepción a esa regla. Es enseñanza de carácter permanente.

-- Este texto nos recuerda (otra vez) de la gran necesidad de tener ancianos en cada congregación, Hech. 14:23.

-- La familia del enfermo debe “llamar” a los ancianos, como llaman al médico. Los pastores no son médicos pero su oración es importantísimo para el enfermo.

-- No dice “llame a los curanderos”, sino a los ancianos. Eran los obispos o pastores del rebaño o congregación (Hech. 20:17, 28).

-- Los ancianos son hombres de buena reputación (1 Tim. 3:7) y sus oraciones son eficaces, logran mucho (Sant. 5:16).

-- Ejemplos de orar por enfermos. 2 Cor. 12:7-11; Fil. 2:25-27.

-- ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

-- No dice “llame al sacerdote” para practicar la “Extrema Unción”. En primer lugar, no había tal práctica en la iglesia primitiva y en segundo lugar, el enfermo no está muriendo, sino que será levantado (v. 15).

-- Se usaba aceite cuando sanaban milagrosamente, Mar. 6:13, pero también aceite se usaba como medicina común, Isa. 1:6; Luc. 10:34.

-- Santiago no está dando una nueva legislación con respecto a usar aceite. Era práctica común ungir al enfermo con aceite, pero los cristianos no deben simplemente ungir con aceite (o como en el caso nuestro, aplicar la medicina apropiada), sino que también deben llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por el enfermo. ---- Compárese el saludar con beso de Rom. 16:16; 1 Cor. 16:20). Pablo no está “legislando” en el sentido de darles nuevo mandamiento. Era práctica común el saludar con beso, pero Pablo agrega la palabra “santo”.

Sant. 5:15, Y la oración de fe salvará (sanará, restaurará, LBLA) al enfermo (al agotado, al que sufre la fatiga de la mente) y el Señor lo levantará.

-- Santiago escribió durante el tiempo cuando había dones de sanidad en la iglesia, pero observemos con cuidado lo siguiente:

-- Santiago dice “llame a los ancianos”. No dice “llame a los ancianos que tengan el don de sanidad”.

-- Había nueve dones del Espíritu Santo según 1 Cor. 12:7-10.

-- Los textos sobre dones del Espíritu no indican que todos los ancianos tenían el don de sanidad.

-- Los ancianos, siendo los obispos o pastores (maestros) de la iglesia, tenían más necesidad de los dones de sabiduría, de ciencia y de profecía para poder instruir, exhortar, reprender, amonestar, etc.

-- Estos textos no indican que el don de sanidad se usaba para sanar a los cristianos (2 Cor. 12:8, 9; 1 Tim. 5:23; 2 Tim. 4:30).

-- La “oración de fe” se refiere a la fe de los que oran por el enfermo.

-- el Señor lo levantará. Esto no quiere decir que habrá milagro, ni tampoco que en todo caso el enfermo por el cual los ancianos oran sanará.

-- En tal caso habría contradicción entre este texto y los que hablan de hermanos enfermos que no fueron sanados. Como Pablo mismo, 2 Cor. 12:8, 9; y Timoteo, 1 Tim. 5:23; y Trófimo, 2 Tim. 4:20.

Sant. 5:15, y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.

-- No significa que toda enfermedad es causada por el pecado. Luc.13:1-5; Jn. 9:1-3.

-- Pero frecuentemente la enfermedad nos hace más conscientes de nuestras transgresiones y nos motiva a buscar el perdón de Dios.

-- Desde luego, el perdón se obtiene de acuerdo a las condiciones enseñadas por Jesús y el Espíritu Santo. (Mar. 16:16; Hech. 2:38; 8:22, etc.)…. ¡La oración efectiva del justo logra mucho!

-- El siguiente versículo dice que La oración eficaz del justo (uno que guarda los mandamientos del Señor) lograr mucho (tiene gran fuerza).

 

Sant. 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para seáis sanados.

-- Este texto se usa para justificar la “confesión auricular”, pero (1) Santiago no dice confesar al sacerdote y (2) si el texto enseña que la gente confiese al sacerdote, también enseña que el sacerdote debe confesar a la gente.

-- Confesar, Mat. 3:5, 6; 1 Jn. 1:9.

-- Unos a otros. Es muy apropiado confesar faltas cuando la iglesia se reúna, pero podemos hacerlo en cualquier momento y en cualquier sitio.

-- Orad unos por otros. Hay muy poco de esto porque hay muy poca confesión de pecados.

-- La palabra “salvará” (v. 15) y “sanados” (v. 16) deben traducirse según el contexto. Es más importante “salvar” el alma que “sanar” el cuerpo.

-- Gál. 6:1, debemos estar preocupados los unos por los otros, siempre dispuestos a restaurar al hermano que haya caído en pecado.

-- Se requiere mucha humildad, mucha abnegación de sí, para aceptar faltas. Más bien, queremos justificarnos y hacer excusas por las fallas.

 

Sant. 5:16, La oración eficaz del justo (uno que guarda los mandamientos del Señor) lograr mucho (tiene gran fuerza).

-- Lacueva: Mucha fuerza tiene una petición de un justo hecha eficaz.

-- Lenski: La petición de un justo logra mucho cuando ejerce su energía (pidiendo, rogando, suplicando, perseverando en oración).

-- La petición del justo logra mucho cuando lleva a cabo su obra la cual es pedir, rogar, suplicar.

-- Luc.11:5-8; 18:1-8; Mat. 15:21-28. Esta clase de oración tiene mucha fuerza con Dios.

MANUAL DE FORMACION BIBLICA

Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

LAS CARTAS CATÓLICAS:
SANTIAGO, 1 Y 2 PEDRO, JUDAS

El título de "católicas" que se da en las cartas no paulinas, quiere diferenciar que mientras las cartas de Pablo tienen por destinatario una Iglesia en particular (los romanos, los corintios, etc.) y su contenido trata de temas aplicables especialmente a esa comunidad, las cartas católicas no tienen un destinatario particular; son dirigidas "a todas las Iglesias".

 

Carta de Santiago

1a. Carta de San Pedro

2a. Carta de San Pedro

Carta de San Judas

 

Carta de Santiago

Al comienzo de la carta leemos: "Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo, saluda a todos los miembros del pueblo de Dios en el mundo" (St. 1,1).
¿De cuál Santiago se trata?. En el NT conocemos a tres personajes con el nombre de Santiago; uno es hijo de Zebedeo y hermano de Juan (Mc. 1,1; 3,17); otro es hijo de Alfeo (Mc. 3,18) y el otro es el "hermano del Señor" (Gal. 1,19; 2,9).

El "hermano del Señor", identificado como Santiago el menor, ocupó un puesto eminente en la comunidad de Jerusalén (Hch. 12,7) y en el Concilio de Jerusalén (Hch. 15,13). Este Santiago podría ser el autor de la carta escrita entre los años 50-60 d.C.

Contenido

Los cinco capítulos de la carta de Santiago son un conjunto de exhortaciones morales y de vida cristiana, muy concretos y claros, que constituyen una llamada a llevar una conducta coherente con la fe cristiana.

Las enseñanzas prácticas están inspiradas en la sabiduría del AT, y el autor parece apegado a las tradiciones proféticas y del pueblo judío.

  • a) El cristiano en las pruebas - Santiago 1:
    Se invita a vivir la alegría también en medio de las dificultades. El motivo de la dicha no es la prueba en sí misma, sino la oportunidad de gracia que ofrece para madurar en la fe. Los momentos difíciles son el crisol de la fe auténtica.

  • b) La coherencia en la fe - Santiago 2:
    Este capítulo desarrolla dos aspectos esenciales de la fe auténticamente cristiana: la fe que verifica en el amor al prójimo, sin discriminación, ni acepción de persona (2,1-13) y la fe operativa y eficaz mediante las obras concretas, en contraposición a la religión reducida a mera palabrería o formalismos (2, 14-26). Este es el mensaje central de Santiago.

  • c) La doble vida en cuestiones concretas - Santiago 3, 1-4, 10:
    Santiago se detiene en ejemplos concretos en los cuales aparece la incoherencia cristiana. Primeramente la lengua, como factor poderoso y decisivo en las relaciones humanas (3, 1-12). Luego la sabiduría, como origen de la buena conducta y la ambición como origen de las malas acciones ( 3,13.18). Finalmente el antagonismo entre humildad y arrogancia (4, 1-10).

  • d) Advertencias y exhortaciones finales - Santiago 4,11; 5,20:
    Con un lenguaje directo y claro, Santiago condena primero algunos aspectos negativos de la vida cristiana: Las críticas, y los juicios a los hermanos, la arrogancia y las injusticias de los ricos hacia los pobres. Luego exhorta a las actitudes positivas: la espera de la parusía, la paciencia y firmeza al hablar, la oración en medio de las necesidades y la ayuda moral a los extraviados.

Las enseñanzas de Santiago

El mensaje de Santiago es a la vez una voz de alerta: la religiosidad popular puede convertirse en una farsa supersticiosa; la palabra puede llegar a ser veneno mortal en una comunidad cristiana; la ley puede convertirse en un factor de injusticia social, cuando no hay solidaridad y amor; ¡la fe misma puede llegar a ser un cadáver, si no es acompañada por las buenas obras!

Santiago hace, pues, un fuerte llamado a la coherencia y autenticidad en el estilo de la vida cristiana.
¡La actualidad de los temas tratados en la carta, tiene que convertirla en un libro que todo cristiano debe meditar una y otra vez!:

a) Coherencia entre fe y obras (2, 14-26): La coherencia en la fe exige que ésta se concretice en obras de amor. La fe sin obras es inútil, no sirve de nada.

b) La justicia social, como fruto de la fe (2, 1-24; 5, 1-6): Hoy, como ayer, no faltan quienes se amparan tras de la religión o tras de una idea de Dios individualista, para justificar tantas injusticias: los ricos explotan a los pobres, tras el "derecho" de enriquecerse. Santiago, con palabras dignas de los profetas Amós u Oseas, critica duramente la discriminación del pobre y la preferencia por los ricos, en el interior de una comunidad cristiana.

c) La Palabra y las palabras ( 1,18-26; 3, 1-11): A partir de Sant. 1,18 se habla mucho de la palabra y de la lengua. La Palabra creadora y salvadora de Dios, transforma al hombre. La exhortación de Santiago exige dos actitudes básicas: La disponibilidad para escuchar y acoger la Palabra, y la audacia para ponerla en práctica. Sobre este tema de la palabra Santiago aborda algunos problemas reales:

    • La palabrería y del descontrol de la lengua, puede afectar a la religión, hasta reducirla a unas prácticas puramente externas, formales, sin vida y compromiso.

    • La lengua tiene, a nivel de relaciones comunitarias, un poder destructivo incalculable: arrogancia, calumnias, presunción, fanfarronería, mentiras, divisiones, injusticias, etc.

    • La lengua, un órgano creado para comunicarnos, construir el amor y alabar a Dios, se puede convertir en veneno que destruye las relaciones con Dios. A causa de la incoherencia entre palabra y vida, y destruye las relaciones fraternas, con chismes, prejuicios, arrogancia, etc.

La Unción de los enfermos ( 5, 14-15): Este texto es la base escriturística más directa que la Iglesia ha tenido en cuenta para la institución del sacramento de la Unción de los Enfermos. Es pues, un texto sumamente importante por su aspecto doctrinal.

1a. Carta de San Pedro

No se sabe casi nada de las actividades del apóstol Pedro, después del Concilio de Jerusalén (año 49-50), hasta esta carta, que se escribió hacia el año 64, desde Roma.

Sabemos por tradición, que se dirigió a Roma, quizás en diversos viajes. Siendo el encargado de Cristo para dirigir toda la Iglesia, debía ir al centro del imperio.

Seguramente lo encontraremos en Roma desde el año 64 hasta su muerte, acaecida durante la persecución de Nerón. Su tumba, junto a la de Pablo, fue encontrada en las catacumbas, debajo de la actual Iglesia - Madre de San Pedro.

destinatarios

Los destinatarios de la carta son las comunidades judeo-cristianas que vienen en la lista de 1Pe. 1,1. Esta lista no contiene nombres de ciudades, sino de regiones, lo cual es indicio de una evangelización en zonas rurales del interior de los territorios mencionados.

La mayoría de ellos son campesinos o pastores que vienen del paganismo, gente sencilla y pobre, quienes se encuentran vulnerables, por su situación social y cultural, el ambiente hostil y las persecuciones.

Esto explica que Pedro insista sobre los temas de la alegría en las pruebas y en los sufrimientos (1,6-9; 2,18-25), la fraternidad (2,17; 5,9), el amor (4,8; 1,22) y la solidaridad entre cristianos (3,8; 5,9), que son las armas cristianas frente a la pobreza y las persecuciones.

Contenido de la carta

El príncipe de los apóstoles les escribe una carta sencilla y amorosa, exhortándolos a la alegría en las dificultades, porque "para esto fueron llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, para que sigan sus pisadas" (2,21).

a. Elegidos, santificados y salvados (1,1-12)
Los primeros párrafos constituyen el prólogo teológico cristocéntrico de la carta. En Cristo hemos sido regenerados con el Bautismo para renacer a la herencia del cielo. Gracias a esta esperanza tiene sentido hablar de alegría en la prueba (1, 6-7).

b. Llamados a nueva vida (1,13-4,11)
Pedro invita a la acción de gracias por la regeneración bautismal, a vivir la nueva vida del espíritu, anclándose con fortaleza a la "Piedra angular", Cristo Jesús, para crecer en la fe.

c. Llamados a sufrir con Cristo (4,12 -5,9)
Esta sección es una nueva exhortación a la alegría en las persecuciones
(4,13-16) y una invitación a la comunión eclesial, a la humildad y la vigilancia (5,1-9).

Enseñanza de 1 Pedro

Esta carta es de suma importancia porque tiene aportaciones originales a la teología del NT, y revela un pensamiento que enriquece el mensaje del Evangelio:

  • El tema de la regeneración bautismal: (1,3.23) en relación directa con la resurrección de Cristo.

  • El tema de la Pasión de Cristo: en relación con el sufrimiento de los cristianos (2,19-21; 4,1-2).

  • Y el texto extraordinario sobre los creyentes: (2,4-5), quienes han sido transformados en piedra viva para construir, sobre Cristo, la piedra angular, una casa espiritual.

2a. Carta de San Pedro

La segunda carta de Pedro, es un escrito que tiene todas las características de un "testamento", en el que la persona, ya cerca de la muerte (2Pe. 1, 13-16), escribe a los suyos para darles sus últimas recomendaciones.

El contenido de la carta está bien estudiado y estructurado: la palabra clave es "el conocimiento de Cristo Jesús" (1,8), que la comunidad tendrá que buscar y guardar contra las falsas doctrinas y los maestros engañosos (1,16-21; 2,1-22).

Los tres capítulos responden a tres inquietudes muy presentes en la comunidad de finales del primer siglo:

  • Mantener la fe como la enseñan los testigos de Cristo (1,16-21).

  • Luchar contra los falsos maestros que dividen la Iglesia (Cap.2)

  • Explicar por qué Cristo no vuelve todavía (Cap. 3).

Carta de San Judas

Es uno de los escritos más cortos del NT. Esta carta, estrechamente relacionada con la 2Pedro, es un escrito fundamentalmente exhortativo, que se convierte en controversia. Su estilo es vibrante, a veces duro, lleno de amenazas, y casi violento. El autor quiere ahuyentar de la comunidad a unos "herejes", que andan con falsas doctrinas.

La fecha de composición habría que situarla a fines del siglo primero, antes de la segunda carta de Pedro.

Motivo y el contenido

La intención básica de la carta es animar a los creyentes a mantenerse firmes en la fe recibida por los apóstoles, y a resistir la seducción de los falsos maestros. Su contenido es bastante sencillo:

  • 1-4: Saludo y motivo de la carta.

  • 5-7: Recuerdo de ejemplos pasados.

  • 8-16: Contra los adversarios.

  • 17-23: Exhortación a la comunidad.

  • 24-26: Doxología final (que recuerda las de Pablo).

 

Manual de Formación Bíblica
2003-2004

 

LA BONDAD DE DIOS

Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

La Bondad de Dios

Por Robert Deffinbaugh
Traducido por Juanita Contesse G.

Introducción

Mo, un interno de una prisión de máxima seguridad, donde dirigí un seminario, era un tipo muy importante en aquel lugar.  Aún cuando Mo no cumplía precisamente con los requerimientos de un luchador de sumo, estaba lo suficientemente cerca como para concertar mucho respeto a su alrededor.  A pesar de su fuerza y tamaño, había perdido prácticamente todos sus dientes delanteros.  Cuando voluntariamente, ofreció música especial para el seminario, a mi amigo Dick Plowman, quien había sido miembro de nuestra iglesia y ahora ministro de la prisión, presentó a Mo a la audiencia, diciendo lo siguiente:  “Ahora bien, veamos.  ¿Qué es lo que Mo nos va cantar?  ¡Muy bien!  ¡Lo que él quiera!”

Aquí tenemos a un hombre con una gran fuerza, un hombre a quien la mayoría de los internos no querrían ofender o desafiar.  Debido a su fuerza, podía hacer cualquier cosa que quisiera, dentro de los límites del sistema penitenciario.  El poder y la fuerza física bruta de un hombre ruin, es una realidad que atemoriza.  El poder de un hombre bueno, es un consuelo.  Pero el resto de los atributos que un hombre posee, determina cómo es considerado su poder.

En sí, el poder de Dios no consuela tanto como cuando es visto a la luz de varios de los demás atributos que Él posee.  Dos de estos atributos son:  la ‘bondad’ y la ‘sabiduría’ de Dios.  El Dios todopoderoso es el mismo Dios que es bueno y sabio; el poder de Dios se convierte en una fuente de gran consuelo y ánimo para el cristiano.  Esta lección considera el atributo de la bondad de Dios y la siguiente, la sabiduría de Dios.  Para demostrar la importancia de estudiar la bondad de Dios, nos ayudará hacer una breve revisión de las verdades importantes acerca de la bondad de Dios.

La Bondad de Dios es Uno de Sus Atributos

“Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia” (Salmo 107:1)

“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!” Salmo 31:19).

“Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey ; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días” (Oseas 3:5).

La Importancia de la Bondad de Dios

La bondad no sólo es un atributo de Dios, sino una verdad fundamental que todo cristiano debería abrazar.  Consideremos algunas de las razones de la importancia de la bondad de Dios para nosotros.

(1)    La ‘bondad’ de Dios es prominente en los primeros capítulos de la Biblia.  Reiteradamente, Dios dijo ‘es bueno’, cada vez que terminó de crear algo (ver Génesis 1:4, 10, 18; 1ª Timoteo 4:4).  En el Capitulo 2, Dios vio que ‘no era bueno’ que Adán estuviera solo, por lo que creó una esposa para él (2:18-25).  En el jardín del Edén, donde Dios ubicó a Adán y a Eva, existía ‘el árbol de la sabiduría del bien y del mal’.  El hombre y la mujer tenían prohibición de comer de este árbol único.  Regresaremos a este asunto de la ‘bondad’ en el jardín, pues es una verdad de vital importancia.  Por el momento, sólo diremos que la ‘bondad’ y el ‘mal’, tienen preeminencia al comienzo de la Biblia.

(2)    Aparentemente, la bondad de Dios es la suma total de Sus atributos.  Es así que la bondad de Dios puede ser vista como una faceta de Su gloriosa naturaleza y también como la suma global de Su naturaleza y carácter.

“Y le respondió:  Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente con el que seré clemente” (Éxodo 33:19; ver también Éxodo 34:5-7).

(3)    No podemos separar lo que es bueno de Dios.  No podemos tener la bondad sin Dios, de la misma manera que no podemos tener a Dios sin la bondad  Sólo Dios es bueno:

“Oh alma mía, dijiste a Jehová:  Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti: (Salmo 16:2).

“Entonces vino uno y le dijo:  Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?  Él le dijo:  ¿Por qué me llamas bueno?  Ninguno hay bueno sino uno:  Dios.  Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateo 18:16-17).

Ningún hombre es bueno.

[Al músico principal,  Salmo de David].  “Dice el necio en su corazón:  No hay Dios.  Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien” (Salmo 14:1; ver Salmo 53:1; Roanos 3:9-18).

Dios es la fuente de todo lo que es bueno:

“Toda buena dadiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Dios no le quita nada que sea verdadero, a Sus hijos:

“Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová.  No quitará el bien a los que andan en integridad” (Salmo 84:11).

Sencillamente, no podemos separar lo ‘bueno’ de ‘Dios’.  Es aquí donde es mejor que nuestra sociedad y especialmente nuestro sistema educacional, tomen nota.  No podemos enseñar valores, no podemos enseñar moral, sin enseñar sobre Dios.  Él dijo:  “Sed santos porque yo soy santo”.  (Ver 1ª Pedro 1:16; Levítico 11:44s.).

(4)    El destino eterno del hombre, esta determinado por la decisión que tome con respecto a cómo puede ser verdaderamente bueno a los ojos de Dios.  (Ver Juan 5:28-29; Romanos 3:1-26; Tito 3:3-7).

(5)    Aparte de la divina revelación de las Escrituras, no podemos reconocer la verdadera bondad, pues ésta no se puede comprender sin conocer a Dios y sin ver la vida bajo Su perspectiva.  Esto es precisamente el punto de vista del Salmo 73 que ahora consideraremos, pues nos da una definición radicalmente distinta de lo que es ‘bueno”.

Definición de Dios en el Salmo 73

Asaf, un levita que era jefe de los músicos en el tiempo de David (1 Crónicas 16:4-7, 37), compuso el Salmo 73.  Estoy convencido que el tema central del Salmo 73, es la bondad de Dios.  El primer y último versículos del salmo, contienen la palabra ‘bueno’.  A través del curso del tiempo y del salmo, Asaf experimenta un cambio radical en la comprensión del significado del termino ‘bueno’.  Por cuanto la incomprensión de Asaf del significado de la palabra ‘bueno’, es prácticamente la misma de los cristianos evangélicos en el día de hoy, debemos comprender el mensaje de este salmo y del significado del termino ‘bueno’.

Asaf describe un período en su vida, cuando sufrió serias luchas espirituales.  Su premisa fue la bondad de Dios, especialmente Su bondad hacia Su pueblo:  Israel.  “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón” (versículo 1).

Para Asaf, esta afirmación de la verdad, significó que debido a que Dios fue ‘bueno’ con Israel, Sus bendiciones serian constantemente vertidas sobre aquellos judíos que fueran rectos.  Por otro lado, los que no eran rectos, podían esperar muchas dificultades.  Pues bien, existe un elemento de verdad en esto, según lo podemos ver de las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio 28-30.  Pero no es completamente verdadero y esto es evidente en el libro de Deuteronomio:

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.  Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:2-3),

Asaf admite ante sus lectores que se desvió bastante de su curso.  Estaba tan lejos de la verdad, que llegó cerca de su destrucción.  En sus palabras:  “casi se deslizaron mis pies” (versículo 2).  Parece que está confesando estar considerando abandonar su fe y olvidar el camino de la rectitud, suponiendo que ya no le brinda beneficio alguno.

El problema de Asaf se debía casi en su totalidad a su perspectiva distorsionada.  Primero que todo, sentía envidia de los malvados.  No odiaba el pecado de ellos; envidió su éxito (versículo 3).  Segundo, se sentía recto.  Se consideraba a sí mismo, mejor de lo que en realidad era.  Creía que era merecedor de las bendiciones de Dios y concluyó que su forma recta de vivir, había sido en vano:

“Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día y castigado todas las mañanas” (Salmo 73:13-14).

Estos versículos también sugieren que Asaf veía que sus sufrimientos venían de Dios.  Él le estaba castigando, suponía, por ser piadoso.  Tercero, al parecer Asaf estaba siendo consumido por la autocompasión.  Es realmente difícil ver claramente la vida cuando la miramos con ojos llenos de lágrimas.  Y estas lágrimas, eran lágrimas de autocompasión.

Creo que las palabras de Asaf en los versículos 4-9, que describen a los malvados, son una descripción de aquellos a quienes él veía en la congregación de israelitas que venían a adorar.  Asaf está hablando más de malvados judíos que de paganos gentiles.  También creo que el análisis de Asaf es muy distorsionado e inexacto.

Asaf hace algunas generalizaciones en la primera mitad del salmo, implicando que todos los malvados prosperan y que los rectos —que por cierto lo incluían a él— sufrían.  Supone erróneamente que los malvados son siempre sanos y con riquezas y cree que ninguno de ellos experimentan las dificultades de la vida.  Incluso en su muerte, no tienen incomodidades.  De la misma forma cree que quienes prosperan son todos arrogantes, que blasfeman contra Dios, haciendo que Él se preocupe por lo que los impíos están haciendo.

Hay algo de verdad en esto.  Algunos de estos impíos ricos, son tal cual Asaf los ha descrito.  Pero Asaf ha generalizado en extremo, haciendo parecer que Dios bendice a todos los malvados y que castiga a todos los rectos.  Los malvados ostentan de su maldad y además, son bendecidos.  Los rectos practican su rectitud y son castigados por hacerlo.  En lo que a Asaf se refiere, existe una buena razón para considerar unirse a los malvados más que luchar en contra de ellos (ver versículos 10-14).

Pero Asaf estaba equivocado y esto él lo confesa en varios puntos del salmo:

“En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.  Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (versículos 2-3).

“Si dijera yo:  Hablaré como ellos, he aquí, a la generación de tus hijos engañaría” (versículo 15).

“Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.  Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti” (versículos 21-22).

El punto de regreso del salmo, es el versículo 15.  Hasta este punto, Asaf tuvo una visión de la vida desde una perspectiva humana.  Para él, la bondad de Dios significaba salud y riquezas, igual que la que tienen los ‘evangelistas de buena vida’ de nuestra época.  Pero como él mismo lo admite, estaba equivocado.  En los versículos 15-28, explica los motivos de su error, terminando con una definición completamente diferente de los que es ‘bueno’.

Cuando Asaf entró al ‘santuario de Dios’, fue capaz de ‘comprender el final de ellos’ (versículo 17).  Ahora Asaf vio la prosperidad de los malvados a la luz de la eternidad, más que desde el punto de vista de la posición ventajosa del tiempo.  Ahora vio el gran peligro en que estaban aquellos que aparentemente lo estaban haciendo tan bien en su maldad.  Sus pies se apoyaban en tierra resbaladiza.  En poco tiempo más, estarían enfrentando el juicio de Dios.  Es posible que el día de pago por el pecado, no llegara en esta vida; pero con certeza llegaría en la eternidad.

“Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.  ¡Cómo han sido asolados de repente!  Perecieron, se consumieron de terrores.  Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia” (versículos 18-20).

Qué necio, incluso detestable, fue Asaf al pensar que los malvados podían seguir adelante con su pecado y que no habría para ellos un día de arreglo de cuentas.  Qué necio haber concluido que Dios le estaba castigando por haber estado evitando los caminos ruines de los malvados. Asaf ahora ve su relación con Dios, en la luz verdadera.  La eternidad tiene para él la esperanza brillante de la gloriosa presencia de Dios.  Pero además de esta futura bendición, Asaf tiene el placer de tener la presencia de Dios en su vida.

“Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha.  Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.  ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?  Y fuera de ti nada deseo en la tierra.  Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (versículos 23-26).

Asaf ahora ve que la prosperidad de los malvados, ha endurecido sus corazones hacia Dios.  Se han vuelto orgullosos, arrogantes e independientes de Él.  Asaf también ve su ‘aflicción’, cualquiera que ésta sea, como fuente de gran bendición.  Su sufrimiento y agonía le acercaron a Dios; la prosperidad de los impíos, le alejaron de Dios.  Sus pruebas fueron en realidad, un don de Dios para su bien.  Sus luchas le condujeron a tener una intimidad mas profunda con Él y es así que éstas fueron la agonía y la aflicción de su alma.  Confiando en Dios y viviendo una vida santa, no sólo son los medios para recibir bendiciones eternas, sino que son también el camino para recibir bendiciones temporales.

Ahora, Asaf comprende la ‘bondad’ de Dios de un modo diferente.  Tiene una nueva definición para el vocablo ‘bueno’.  En el versículo 1, ‘bueno’ significa ausencia de dolor, dificultad, problema, pena, enfermedad o pobreza.  En el versículo 28, ‘bueno’ significa algo mucho mejor que la prosperidad física:

“Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras” (versículo 28).

La cercanía con Dios —el tener una relación intima con Él— es nuestro gran bien.  Entonces podemos decir que cualquier cosa que interfiera  con nuestra proximidad con Dios, con nuestra comunión con Él, es esencialmente malo.  Y cualquier cosa que nos conduzca a tener una comunión aún más profunda con Dios, es fundamentalmente ‘buena’.  Cuando Dios nos da sufrimiento o adversidad, nuestra confianza en Su bondad, no debería debilitarse.  Por el contrario, estas circunstancias deberían asegurarnos de Su bondad para con nosotros.

Al final, el sufrimiento de Job le llevó más cerca de Dios; por lo tanto esos sufrimientos fueron buenos y Dios fue bueno al afligirlo.  El sufrimiento de Pablo le llevó más cerca de Dios y él lo consideró como una bendición (Filipenses 3:10).  La medida disciplinaria que Dios impone a la vida de los cristianos, no sólo es una evidencia del hecho que somos Sus hijos, es la obra Suya actuando en nosotros para bien (Hebreos 12:1-3; ver Romanos 8:28),

La Importancia de la Bondad de Dios

La bondad de Dios es una verdad que transforma vidas.  Concluyamos considerando las formas en que la bondad de Dios debería interceptar nuestras actitudes y nuestras acciones:

(1)    La bondad de Dios es un rasgo de su carácter que se aplica al resto de Sus atributos.  La ira de Dios es buena.  La santidad de Dios es buena.  Dios es bueno en Su integridad.  No hay nada en Él que no sea bueno.  No hay ningún propósito de Dios para con Sus hijos que no sea bueno.  Dios le da a Sus hijos sólo aquello que es bueno.  Y Él no obtiene nada bueno de nosotros.  Dios es bueno y Él está obrando en nuestras vidas para bien.  Nada de lo que Dios crea, nada de lo que Dios cumple, es malo.[1]

Debemos llevar esta verdad de la bondad de Dios un paso adelante.  Dios no permite que nada le pase al cristiano que no es bueno.  Todos conocemos muy bien este pasaje:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Podemos estar convencidos de la bondad de Dios y aún así dudar que todo lo que nos sucede es bueno.  Con mucho cuidado evitamos culpar a Dios, porque sabemos que Él es bueno.  Por lo tanto, culpamos a Satanás de nuestros problemas y tribulaciones.  O, siempre podremos culpar a los demás.  Permítanme recordarles el ‘aguijón en la carne’ de Pablo, que fue puesta por un ‘mensajero de Satanás’ (2ª Corintios 12:7); sin embargo, Dios lo permitió de manera que Su poder se manifestara en la debilidad de Pablo. (2ª Corintios 12:7-10).  Y el ‘mal’ que los hermanos de José intentaron en contra suyo, Dios lo transformó en ‘bueno’ (Génesis 50:20).  Cualquier cosa que le suceda en la vida a un cristiano, es parte del propósito de Dios para desarrollar en él su bien y Su gloria.

(2)    Debemos concluir que aquellos maestros que nos dicen que Dios sólo quiere bendecirnos con sanidad y prosperidad en la vida, son en verdad, falsos maestros.  Su enseñanza conduce a los cristianos a la misma conclusión que llegó equivocadamente Asaf; una conclusión que, después de haber reflexionado, confiesa estar errada y distorsionada.  Ahora sabemos que Dios no es el camino a una ‘vida buena’, como lo enseñan los ‘evangelistas de buena vida’.  De hecho, tal como lo indica Asaf, junto con muchos otros en la Biblia, a menudo el sufrimiento es el medio por el cual llegamos a conocer mas íntimamente a Dios.

“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra” (Salmo 119:67).  “Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste” (Salmo 119:75).

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejantes a él en su muerte” (Filipenses 3:10),

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.  Y me ha dicho:  Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.  Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2ª Corintios 12:7-10).

Años atrás, cuando estaba en el seminario, uno de mis profesores, el Dr. J. Dwight Pentecost, le pidió a nuestra clase que oráramos por su esposa.  Ella iría a consultar al médico debido a algunos síntomas que podrían indicar que tuviera cáncer.  Mas tarde, el Dr. Pentecost nos contó que los análisis resultaron ser negativos y que la enfermedad de su esposa no era maligna.  Todos respiramos aliviados.

Pero no era todo lo que el Dr. Pentecost nos dijo con relación al resultado de los análisis.  Continuó desafiándonos con relación a nuestra definición de lo que es ‘bueno’.  Nos señaló que varias personas, después de conocer el resultado, exclamaron:  “Dios es bueno”.  El profesor nos dijo:  “Sí, es bueno; pero les digo que si el informe del médico hubiera expresado que mi esposa padecía de cáncer, Él sigue siendo bueno”.  Él sabía lo que nosotros también debemos saber, si lo que pretendemos es tener pensamientos bíblicos acerca de la bondad de Dios —Dios es siempre bueno, ya sea que nos envíe prosperidad o dolor, salud o enfermedad.

(3)    La bondad de Dios es evidente en el evangelio de Jesucristo.  El evangelio es “buenas nuevas” (Isaías 40:9; 41:27; 61:6; Lucas 1:19; 2:10; Hechos 8:12; 13:32; Hebreos 4:2, 6) y, ¡es bueno!  Dios es bueno con todos los hombres en Su gracia común, impartiendo bendiciones  tanto sobre los débiles como sobre los rectos (Mateo 5:43-45; Hechos 14:16-17).  Pero Dios es particularmente bueno con aquellos que creen en el evangelio.

El evangelio es predicado sobre la verdad que el hombre es un pecador que merece la eterna ira de Dios (ver Romanos 1:18-3:23).  Estas son las malas noticias de nuestra condición pecadora; que merece la eterna ira de Dios.  Pero las ‘buenas noticias’ es que Dios en Su divinidad ha establecido una sola vía por medio de la cual los hombres pueden escapar al juicio, obtener el perdón de sus pecados y pasar a la eternidad en la bendita presencia de Dios.  Esa vía es a través de la venida de Jesucristo a vivir una vida perfecta, morir en la cruz del Calvario en el lugar que le corresponde al pecador y levantarse de los muertos, ascendiendo al cielo.

En ninguna parte se hace más evidente la bondad de Dios, que en la persona de nuestro Señor.  En Su bondad, Dios proveyó un camino de perdón para los pecadores y que éstos fueran declarados rectos.  No logramos esta declaración de rectitud, haciendo buenas obras, sino en base a la bondad de nuestro Señor Jesucristo (ver Romanos 3:19-26; Tito 3:4-7).  Si usted nunca ha confiado en Su obra redentora, tengo palabras para exhortarle:

“Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él” (Salmo 34:8).

Con esta oferta de salvación por fe en Jesucristo, también debo precisar palabras de advertencias.  La bondad de Dios va dirigida a nuestro arrepentimiento (Romanos 2:4).  Si rechazamos la bondad de Dios en Cristo, si rechazamos el evangelio, traeremos sobre nosotros la divina ira de Dios:

“Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al  rey, diciendo:  La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan” (Esdras 8:22).

“Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado” (Romanos 11:22).

(4)    La bondad de Dios es una verdad fundamental que le da forma a nuestra perspectiva de Dios y a Su obra en nosotros en esta vida.  La bondad de Dios es un hecho del que la Biblia testifica con frecuencia.  Es un hecho que todo cristiano debería creer y abrazar.  Pero más que esto, es una perspectiva a través de la cual deberían considerarse todas las experiencias de la vida.

En la narración bíblica de la caída de Adán y Eva, es muy significativo que el ataque de Satanás estaba en esta dimensión del carácter de Dios.  Es verdad que Satanás virtualmente llamó a Dios mentiroso; pero el primer ataque de Satanás, fue dirigido en contra del atributo de Su bondad.  Fue un ataque sutil; pero uno que debería ser muy obvio para el cristiano que lea estas palabras:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer:  ¿Conque Dios os ha dicho:  No comáis de todo árbol del huerto?  Y la mujer respondió a la serpiente:  Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios:  No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.  Entonces la serpiente dijo a la mujer:  No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:1-5).

Dios es bueno y todo lo que Él creó, es bueno.  Pero lo único que había en el jardín que no era ‘bueno’ para comer, era ‘el árbol del conocimiento del bien y del mal’.  La pregunta aparentemente inocente de Satanás, tenía la intención de destruir la confianza que Eva tenía en la bondad de Dios.  Al momento que Satanás terminó de formularla, Eva vio a Dios como el que ya no es bueno y el fruto prohibido como lo que era bueno.  En el momento que Eva dudó de la bondad de Dios, fue mucho más fácil para ella desobedecerle.  Si Dios no era bueno y no estaba obrando para su bien, ¿por qué debía obedecerle?  En realidad, ¿por qué no actuar independientemente de Dios y buscar su propio bien —el fruto prohibido?

En primer lugar, Satanás cambió la visión que Eva tenía de Dios entonces para él fue posible persuadirla a que desobedeciera a Dios, comiendo el fruto prohibido.  La bondad de Dios es una perspectiva desde la cual podemos y debemos ver todos Sus mandamientos, incluyendo Sus prohibiciones.  Aparentemente, de lo que sucedió como resultado de haber comido el fruto prohibido, es que Dios excluyó aquel fruto para el bien del hombre.  La prohibición fue una expresión de la bondad de Dios.  Ella no comprendió la razón de tal prohibición; pero sabiendo que Dios era bueno, no era necesario comprender, sino obedecer.  Lo que Dios prohíbe, es porque debe ser malo y lo que Él ordena, es bueno.  Debemos conocer la verdad que se encuentra en la Palabra de Dios para evitar a Satanás, cuando intenta cambiar nuestra perspectiva de Dios.  A menudo lo hace impulsándonos a dudar de Dios y de Su Palabra.

Mi querido amigo desde los días del seminario, Tony Emge, me telefoneó la semana pasada para contarme que su esposa había muerto de cáncer.  Volé a California para asistir al funeral y estar con Tony y sus hijos.  No pretendo comprender todo lo que Dios se propuso a través del trágico deceso de Cathie; pero Su bondad me entrega una perspectiva desde la cual puedo ver en fe, dándole gracias por todo lo que hace (ver 1ª Tesalonicenses 5:18).

En medio de la pena y de preguntas sin respuestas, existen ciertas verdades que sé que son verdaderas.  Dios es bueno.  Sé que para los cristianos este Dios bueno hace todas las cosas para bien, para todos aquellos que Él ha llamado y que han puesto su fe en Él (Romanos 8:28).  Sé que la muerte de Cathie Emge vino de la mano de nuestro buen Dios y que Él está usando este hecho para bien.  Incluso puedo reflexionar en algunas formas en que esta tragedia esta siendo usada para bien.

Primero, ya sé que la muerte de Cathie es para su bien.  El apóstol Pablo miraba la posibilidad de su muerte, sabiendo que estar con Cristo es mucho mejor (Filipenses 1:23), porque estar ausente del cuerpo significa que el cristiano está con el Señor (2ª Corintios 5:6-8).  Segundo, la muerte de Cathie tiene un buen propósito para quienes no son salvos.  Es un recordatorio de la certeza de la muerte, algunas veces mucho antes de lo que esperamos. Ha provisto a los cristianos, la oportunidad de demostrar la realidad de su fe en las horas más oscuras de la experiencia humana.  Da la oportunidad de comunicar el evangelio con toda claridad en el funeral.  Y al parecer, al menos una persona ha llegado a la fe como resultado de la muerte de Cathie.

Mientras pensaba en la muerte de Cathie y en mi amigo Tony, se me ocurrió que su muerte también fue buena para ella.  Nunca había pensado así con respecto a la muerte; pero creo que es legitimo aplicar este texto:

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.  Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21).

Mientras pensaba en su muerte, antes del funeral, se me ocurrió que estábamos enviando un tesoro en la ceremonia fúnebre.  Cathie fue atesorada por sus amigos y por todos quienes la amaron, mucho más que el dinero.  Si hubiera permanecido en la tierra, hubiera estado sujeta a corrupción (ver 2ª Corintios 4:16).  Estar presente con el Señor significa estar libre de toda corrupción (ver 1ª Corintios 15:42-53).   Y pensar que Cathie está ahora en el cielo,  hace que quienes la aman y extrañan, estén deseosos de ir al cielo también.  ¡Qué bueno es Dios, aún en la muerte de los amados!

Que Dios haga que Su bondad sea una verdad que no sólo aceptemos, sino que también la abracemos, de manera que sea la perspectiva desde la cual observemos todos los eventos de nuestras vidas.

«Hay una perfección tan absoluta en la naturaleza de Dios y en Su ser, que nada defectuoso podemos encontrar en Él y nada se le podría agregar para que fuera mejor.  ‘Él es originalmente bueno, bueno en Sí mismo, como nadie lo es, pues todas las criaturas son buenas sólo en la medida que participen y tengan una comunión con Dios.  Él es esencialmente bueno; no sólo bueno, sino que es la bondad misma; la bondad de una criatura, es un calidad agregada, en Dios es Su esencia.  Él es infinitamente bueno; la bondad de una criatura no es sino una gota; pero en Dios hay un océano infinito de bondad.  Él es bueno eterna e inmutablemente, pues no puede ser menos bueno de lo que es; por cuanto nada se le puede añadir y tampoco nada se le puede sacar’.  (Thos. Manton).  Dios es el ‘summum bonum’, la mayor de las bondades».[2]

Dios es ‘summum bonum’, la bondad más grande…  «Todo lo que emana de Dios —Sus decretos, Su creación, Sus leyes, Sus providencias— no pueden ser sino buenas:  como está escrito:  “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he que era bueno en gran manera» (Génesis 1:31).[3]



[1]  Habrá algunos que señalaran textos tales como:  “Y él le dijo:  Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado.  ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?  En todo esto no pecó Job con sus labios” (Job 2:10).  Hay ocasiones en la Biblia donde ‘bueno’ se refiere a éxito o prosperidad y ‘malo’ se usa como referencia para expresar fracaso, adversidad o sufrimiento.  En forma soberana, Dios elige enviar prosperidad a algunos y adversidad y sufrimiento a otros.  Pero nunca es Dios el autor de ese mal (ver Santiago 1:13-17).

[2] A.W. Pink, The Attributes of God, p. 52

[3] Ibid, pp. 52, 53.

 

 

EL PODER DE DIOS

Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

El poder de Dios

Por Robert Deffinbaugh
Traducido por Juanita Contesse G.

Introducción

Siglos atrás, Dios le prometió a Abraham y a Sara que tendrían un hijo de cuya descendencia el mundo sería bendecido.  Pero hubo problemas.  Abraham y Sara tenían ya sus años y Sara era estéril.  Cuando se le dijo que sería la madre del hijo de Abraham, el hijo de la promesa, Sara se rió.  Como respuesta a su risa, Dios le dijo lo siguiente a Abraham:

“Entonces Jehová dijo a Abraham:  ¿Por qué se ha reído Sara diciendo:  Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?  ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?  Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo”  (Génesis 18:13-14 –palabras en cursiva, del autor).

Cuando Dios rescató a la nación de Israel de su esclavitud en Egipto, les condujo por el desierto, donde el ‘menú’ fue una provisión milagrosa de maná.  Pero los israelitas comenzaron a murmurar porque no podían disfrutar de la variedad de alimentos que habían comido en Egipto.  En respuesta a sus murmuraciones, Dios le prometió a esta gran compañía, una dieta de carne por un mes completo.  Si alimentar a los 5.000 fue difícil, imagínense alimentar a ese inmenso grupo.  Moisés tuvo los mismos pensamientos y expresó su preocupación a Dios:

“Entonces dijo Moisés:  Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y dices:  ¡Les daré carne, y comerán un mes entero!  ¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten?  ¿O se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto?  (Números 11:21-22).

Pero Dios formuló otra pregunta como respuesta a Moisés; una pregunta de vital importancia para todo creyente en el día de hoy:

“Entonces Jehová respondió a Moisés:  ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová?  Ahora verás si se cumple mi palabra o no” (Números 11:23).

La respuesta a esta pregunta es fundamental y la respuesta que la Biblia nos da es clara e inequívoca:

“Nuestro Dios esta en los cielos.  Todo lo que quiso ha hecho”  (Salmo 115:3).

“¡Oh Señor Jehová!  ¡He aquí que tu hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti!” (Jeremías 32:17).

“Y mirándolos Jesús, les dijo:  Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”  (Mateo 19:26)

“Jehová de los ejércitos juró diciendo:  Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado; que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.  Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y está, la mano extendida sobre todas las naciones”  (Isaías 14:24-26).

El Poder de Dios en la Creación

La primera manifestación del poder de Dios, se ve en la creación del mundo en el que vivimos:

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).

A través de las Escrituras, la creación del mundo se cita como un testimonio preciso del poder de Dios.

 (Al músico principal.  Salmo de David)  “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.  Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.  No hay lenguaje ni palabras, ni es oída su voz.  Y hasta el extremo del mundo sus palabras.  En ellos puso tabernáculo para el sol; y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.  De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el termino de ellos; y nada hay que se esconda de su calor” (Salmo 19:1-6)

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.  Él junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.  Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo.  Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió.  Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.  El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.  Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová.  El pueblo que él escogió como heredad para sí” (Salmo 33:6-12).

En el Salmo 33, los cielos testifican la existencia de Dios y Sus atributos, proclamando así, Su gloria (Salmo 19:1-6).  David continúa con el tema de la proclamación de la creación del carácter de Dios, en el Salmo 33, donde se resalta el poder de Dios.  En el versículo 6, se deja manifiesto el poder de Dios al crear el mundo, enfatizando que todo eso se llevó a cabo sólo con la palabra (ver Génesis 1:3ss; Hebreos 11:3; 2ª Pedro 3:5).  En el versículo 7, David indica que Dios no sólo creó los cielos.  También los controla.  Y en los versículos 10 y siguientes, David sigue contándonos que de la misma forma, Dios controla el quehacer del hombre; Dios está en control de la historia.

(Al músico principal.  Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl.  Entonces dijo:)   “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.  Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.  Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.  Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.  Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte.  En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios.  Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.  La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.  Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos.  Inclinó los cielos, y descendió; y había densas tinieblas debajo de sus pies.  Cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento.  Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.  Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes.  Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego.  Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó.  Entonces aparecieron los abismos de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz.  Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas.  Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo.  Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo.  Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí” (Salmo 18:1-19).

El Salmo 18 es una alabanza a Dios por Su fuerza, una fuerza en la que David puede refugiarse (ver versículos 1 y 2).  En los versículos 3 al 7, le alaba por el rescate que le ha otorgado de la mano de su enemigo Saúl (ver versículo 1).  David estaba muy afligido y Dios lo rescató.  En los versículos 7 al 15, David retrata poéticamente, la respuesta de Dios a su llamado de ayuda, como si Dios llamara a todas las fuerzas de la naturaleza para lograrlo.  En una palabra, David le cuenta a sus lectores, por así decirlo, que Dios moverá cielo y tierra para rescatar a Sus hijos de la aflicción.  Debemos confiar en Dios y encontrar en Él un lugar de refugio, pues Él es el único Dios verdadero cuyo poder incluye el control de todas las fuerzas de la naturaleza.[1]

El Poder de Dios Demostrado en el Éxodo

Después de haber desplegado todo Su poder, la segunda demostración del poder de Dios, lo podemos ver en Éxodo:

“Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron:  Jehová el Dios de Israel dice así:  Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.  Y Faraón respondió:  ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel?  Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.  (Éxodo 5:1-2 – palabras en itálicas del autor).

La terquedad que demostró Faraón, fue un designio divino.  Mientras Faraón endurecía su propio corazón, al mismo tiempo Dios se lo endurecía más aún de manera que se le resistiera, proveyéndole a Él la oportunidad de demostrar Su poder a los egipcios, a los israelitas y a las naciones que les rodeaban:

“Y yo endureceré el corazón de fe Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.  Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.  Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos”  (Éxodo 7:3-5).

“Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.  Y vio Israel que aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo” (Éxodo 14:30-31).

“¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?  ¿Quién como tú, magnifico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?  Extendiste tu diestra; la tierra los tragó.  Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; lo llevaste con tu poder a tu santa morada.  Lo oirán los pueblos, y temblarán; se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.  Entonces los caudillos de Edom se turbarán; a los valientes de Moab les sobrecogerá temblor; se acordarán todos los moradores de Canaán.  Caiga sobre ellos temblor y espanto; a la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová.  Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste”  (Éxodo 15:11-16)

La nación de Israel alabó a Dios por el poder que desplegó al rescatarles de la esclavitud en Egipto.  Confesaron que su salvación comprobó que Dios era Dios y que el conocimiento de su rescate provocaría el terror en el corazón de las demás naciones.  Vieron el rescate como una prueba del poder de Dios y como la seguridad de su entrada a la tierra que Dios les había prometido.  Realmente, el éxodo fue una demostración de la omnipotencia de Dios.

Más tarde, Moisés recordaría a la segunda generación de israelitas, este gran evento y el gran poder de Dios, del cual había testigos:

“Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa o se haya oído otra como ella.  ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?  ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?  A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.  Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.  Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder”  (Deuteronomio 4:32-37).

Y así, en los últimos libros del Antiguo Testamento, la creación del mundo y la creación de la nación de Israel (por medio del éxodo), se convierte en el gran tema.  En el libro de Salmos, estos eventos y el poder de Dios, del cual ellos son testigos, llegan a ser el fundamento de la esperanza de Israel, para su adoración y alabanza:

“Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.  Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.  Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; hace los relámpagos para la lluvia; saca de sus depósitos los vientos.  Él es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.  Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, contra Faraón, y contra todos sus siervos.  Destruyó a muchas naciones, y mató a reyes poderosos; a Sehón rey amorreo, a Og rey de Basán, y a todos los reyes de Canaán.  Y dio a la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo”  (Salmo 135:5-12).

Los profetas protagonizaron muchos de estos eventos y fueron testigos del poder de Dios, el cual daban a conocer.  Lo hacen porque están haciendo un llamado a Israel para confiar en Dios y poner sus esperanzas en Él.  Lo hacen porque hablan incluso de eventos mayores que Dios hará y que involucrarán una “nueva creación” y por lo tanto, necesita el poder que sólo Dios, el Creador tiene:

“Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:  Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz a las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.  Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas”  (Isaías 42:5-8).

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre:  Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo”  (Isaías 44:24).  “Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre.  Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejercito mandé”  (Isaías 45:12).

“¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió?  ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir?  ¿No hay en mí poder para liberar?  He aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed.  Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta”  (Isaías 50:2-3).

Mientras Jeremías estaba en prisión en Jerusalén, fue instruido por Dios para que comprar una propiedad en Judá que le pertenecía a un familiar suyo, aún cuando ya se había iniciado el período de la cautividad de la nación en Babilonia.  La oración de Jeremías en respuesta a esta acción, nos revela la conciencia que tenía del poder de Dios, demostrado en la creación y en el éxodo:

“¡Oh Señor Jehová!  He aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras.  Tu hiciste señales y portentos en tierra de Egipto hasta ese día, y en Israel y entre los hombres; y te has hecho nombre, como se ve en el día de hoy.  Y sacaste a tu pueblo, Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande; y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus padres que se la darías, la tierra que fluye leche y miel; y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos todo este mal.  He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido pues, a suceder lo que tú dijiste, y he aquí lo estas viendo”  (Jeremías 32:17-24).

El Poder de Dios en el Nuevo Testamento

Las profecías del Antiguo Testamento, relacionadas con el Mesías que había de venir, incluyen el poder de Dios.  Fue llamado el “Dios Poderoso” (Isaías 9:6).  Cuando el nacimiento del Mesías fue anunciado a Maria, se le dijo que este milagroso nacimiento virginal se llevaría a efecto, mediante el poder de Dios:

“Entonces María dijo al ángel:  ¿Cómo será esto?  pues no conozco varón.  Respondiendo el ángel, le dijo:  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.  Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:34-37).

El poder de nuestro Señor, se evidenció a través de muchos milagros que llevó a efecto (ver Hechos 2:32; Juan 3:2).  El pueblo estaba anonadado por la evidencia de Su poder:

“Y todos se maravillaban de la grandeza de Dios” (Lucas 9:43a).

Cuando Juan el Bautista, comenzó a tener pensamientos encontrados con respecto a Jesús, nuestro Señor le envió estas palabras:

“Respondiendo Jesús, les dijo:  Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.  Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres les es anunciado el Evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí” (Marcos 11:4-6).

Jesús dejó bien en claro que Su poder se extendía más allá del reino físico.  Usó Su poder de sanidad, para demostrar que Su poder se extendía al del perdón de los pecados (Lucas 5:17-26; ver también Mateo 9:1-8; Marcos 2:1-12).  La mayor demostración del poder de nuestro Señor, fue Su capacidad de resucitar a los muertos.

“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.  Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo.  Tengo poder para volverla a tomar.  Este mandamiento recibí de mi Padre” (Juan 10:17-18).

“Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo:  Maestro, deseamos ver de ti señal..  Él respondió y les dijo:  La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.  Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:38-40).

“...que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos” (Romanos 1:4).

En Su primera venida, a unos pocos se les dio la oportunidad de vislumbrar el completo poder de nuestro Señor (ver Marcos 9:1-8; 2ª Pedro 1:16-19).  Pero deja muy en claro, que en Su segunda venida, todos le verán llegar con poder:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”  (Mateo 24:30).

“Jesús le dijo:  Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Mateo 26:64).

El último libro de la Biblia, enfatiza el poder del Señor Jesucristo:

“Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos, y su número era millones de millones, que decían a gran voz:  El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:11-12).

El Poder de Dios en la Vida de Sus Santos

Dios es omnipotente, lo creamos o no.  Pero es de suma importancia que creamos que Él es omnipotente.  Estar conscientes en forma personal del poder de Dios, transformará nuestro pensamiento y nuestras acciones.  Consideremos estas ilustraciones de la manera cómo el poder de Dios transformó las vidas de varios hombres de la Biblia.

Primero, fijémonos en Abraham.  Aquí tenemos a un hombre que al comienzo de su vida, tenía grandes dudas del poder de Dios.  Pero al final, la firme creencia en Su poder, le permitió actuar de una forma tal que hace de él un modelo de fe para todos los cristianos.

En los primeros años de su vida, Abram carecía de confianza en el poder de Dios.  Partió hacia la tierra de Canaán, obedeciendo la revelación que recibió de Dios (ver Génesis 12:1-3).  Pero cuando llegó una gran hambruna a la tierra, Abram se dirigió a Egipto; una decisión que pareciera no haber sido tomada por fe en el poder de Dios o en Sus promesas.  Cuando él y Sarai llegaron allí, se comportaron como lo hacían habitualmente la mayoría de los matrimonios (ver Génesis 20:30) —engañaron a los demás con respecto a la relación que tenían entre ellos.  Llevó a su esposa a una tierra extraña.  Porque “no hay temor de Dios en este lugar” (Génesis 20:11), creyó que el poder de Dios estaba en alguna manera anulado.  Pareciera ser que Abram pensó que el poder de Dios sólo era suficiente para protegerlo cuando se encontraba en el lugar correcto y cuando la gente de aquel lugar tenía temor de Dios.

Qué necio consideramos ahora el pensamiento de Abram.  Dios no sólo lo protegió a él, sino que también protegió a Sarai, su esposa.  Abram sobrevivió y Sarai no fue la mujer de ningún otro hombre.  Abram también prosperó en aquellos lugares extranjeros, no sólo sobreviviendo sino que también adquiriendo una mayor riqueza (ver Génesis 12:20-13:2; 20:14-16).  De hecho, Dios fue lo suficientemente poderoso como para cerrar toda matriz de las mujeres que vivían en el reino de Abimelec, en Gerar  (Génesis 20:17-18).

Abram no creyó que el poder de Dios era suficiente como para permitirle a él y a su esposa Sarai, tener un hijo porque ya eran ancianos y además, Sarai era estéril.  Por lo que Abram pensó en engendrar un hijo en una forma más fácil; primero adoptando a uno de sus siervos como hijo (Génesis 15:2) y después tener un hijo tomando como concubina a una sierva de su mujer, Agar (Génesis 16).  Dios tenía el propósito de darle a Abram un hijo en una forma tal de demostrarle Su poder, haciendo en forma milagrosa que Sarai, una mujer ya anciana y que había sido estéril toda su vida, concibiera un hijo.

La gran prueba en la vida de Abraham vino cuando Dios le ordenó llevar a su hijo —aquel hijo en quien descansaban todas sus esperanzas— a sacrificarlo en el monte Moriah (Génesis 22:1-19).  Aquí, Abraham se vio obligado a obedecer a Dios y el Nuevo Testamento nos dice claramente cómo lo pudo hacer —se convenció del poder de Dios que le permitió resucitar a su hijo de la muerte:

“Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho:  En Isaac te será llamada descendencia, pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir” (Hebreos 11:17-19 – énfasis del autor).

Las palabras claves aquí, son “Dios es poderoso”.  Lo que Abraham creía de las palabras “Dios es poderoso”, era su creencia del poder de Dios de resucitar a los muertos.  Abraham tuvo un fe resucitada, al igual que la tendremos todos nosotros (ver Romanos 10:9).  El crecimiento de la fe de Abraham, va en forma paralela a la creencia en el poder de Dios —ya fuera el poder de darle a dos personas “cuyos cuerpos estaban ya como muertos” con respecto a engendrar un hijo (Romanos 4:18-21)— o el poder para resucitar a un hijo de la muerte.

Abraham, quien comenzó con un fe pequeña en el poder de Dios, creció hasta tener una fe enorme en Su poder.  En alguna forma, la fe de David en el poder de Dios, disminuyó con el tiempo.  Cuando recién conocemos a David, él está preparado para luchar contra Goliat, el gigante que arrogantemente dijo blasfemias en contra de Dios.  David tenía confianza, no en sus habilidades naturales, sino en la habilidad de Dios para silenciar al pagano, matándole a través de Goliat y su honda:

“Dijo Saúl a David;  No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud” (1 Samuel 17:33).  “Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba, y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.  Añadió David:  Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de ese filisteo.  Y dijo Saúl a David:  Ve, y Jehová esté contigo”  (1 Samuel 17:36-37).

El problema de David era que él, al igual que la nación de Israel, comenzó a tomar crédito por lo que Dios hizo con Su poder.  Dios había advertido a los israelitas acerca de este falso orgullo:

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre”  (Deuteronomio 8:11-14).  “...y digas en tu corazón:  Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.  Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar con su pacto que juró a tus padres, como en este día”  (Deuteronomio 8:17-18).

Creo que esto es precisamente lo que ocurrió con David.  Tomar demasiado crédito por lo que Dios ha hecho, parece haber sido la razón de dos de los pecados más serios y devastadores de David.  Dos veces en la vida biografía de David, leemos que se ausentó de la guerra, en circunstancias que entonces, era costumbre que los reyes fueran a ella:

“Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con el a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas y sitiaron a Raba; pero David se quedó en Jerusalén.  Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.  Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron:  Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.  Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella.  Luego ella se purificó de inmundicia, y se volvió a su casa”  (2 Samuel 1-4 – palabras en itálicas del autor).

“Aconteció a la vuelta del año, en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército, y destruyó la tierra de los hijos de Amón, y vino y sitió a Raba.  Mas David estaba en Jerusalén; y Joab batió a Rabá, y la destruyó”  (1 Crónicas 20:1 – palabras en itálicas del autor).  “Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel.  Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo:  Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa.  Y dijo Joab:  Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos estos siervos de mi señor?  ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado de Israel?  Mas la orden del rey pudo más que Joab.  Salió, por tanto, Joab, y recorrió todo Israel, y volvió a Jerusalén y dio la cuenta del número del pueblo a David” (2 Crónicas 21:1-4 - palabras en itálicas del autor).

Bien pueden ser estos dos hechos —cuyas descripciones en las Escrituras, están separadas la una de la otra— el resultado del mismo error por parte de David:  el no haber ido a la guerra con sus tropas.  En ambos casos, Israel estaba en guerra con Rabá.  En ambos casos, en la primavera, cuando por lo general los reyes iban a la guerra, David no lo hizo.  Se quedó en casa.  Y el resultado fue que terminó en la cama con la esposa de un soldado fiel y eventualmente se convirtió en un aliado secreto del ejército enemigo para asesinar al soldado Urías, y así ‘esconder’ su pecado.  En el segundo caso, David hizo un censo de las tropas, hecho que dio como resultado que la ira divina cayera sobre la nación de Israel.

Los resultados del pecado de David, están notoriamente expuestos en estos textos del Antiguo Testamento.  Mi propósito aquí es considerar el porqué David prefirió quedarse en casa, en vez de ir a la guerra, como lo hacían normalmente los reyes y como debió David haberlo hecho.  Podría sugerir que David comenzó a tomar crédito de las victorias que Dios había obtenido con Su poder.  Parece que David estaba tan confiado en la fuerza que tenía sobre sus adversarios, que ni siquiera era necesario ir a la guerra con sus tropas.  Igual podía cumplir como comandante y jefe, mientras estaba entre las sábanas y es aquí, entre las sábanas, donde David perdió la mayor de las batallas de su vida.  Así es que también instruyó a Joab y a los príncipes de Israel, hacer un censo del ejercito de Israel.  Aún cuando Joab le advirtió enérgicamente que no lo hiciera, David insistió, con un gran costo para los israelitas.

Pero, ¿por qué necesitaba hacer un censo a los israelitas?  Por la misma razón que muchos de nosotros llevamos un registro de las ‘decisiones que hacemos por Cristo’ o ‘de las veces que le atendemos en la semana’ (que en sí no es malo).  Muchos de nosotros necesitamos y queremos los números, porque creemos que hay fuerza en ellos.  Pareciera que David censó a los israelitas, para tener más confianza y triunfar en las batallas que debía librar en contra de los enemigos de la nación de Israel.  Los 300 hombres de Gedeón, no le habrían dado confianza a David en ese momento de su vida.  Al parecer, David consideró las victorias de Israel como suyas y la fuerza de Israel en números, como su fuerza.  Estaba equivocado.  David nunca fue más fuerte que en su debilidad juvenil, cuando se paró al frente de Goliat, en el poder de Dios y no en sus propias fuerzas.

La vida de Daniel y de sus tres amigos, registrada en el libro de Daniel, nos entrega otro ejemplo de la forma en que la fe en el poder de Dios, hace de los hombres de fe, héroes de la fe.  Cuando Daniel se negó a dejar de orar a su “Dios”, el rey Darío se vio forzado con renuencia, a echarlo a un foso con leones.  Las últimas palabras de Darío antes de dejar a Daniel en el foso de los leones, expresaron su esperanza en que el Dios de Daniel, lo librara:

“Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones.  Y el rey dijo a Daniel:  El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, el te libre” (Daniel 6:16).

El rey estaba en lo correcto y las palabras que dijo como respuesta a la liberación divina de Daniel, dan crédito, en lo que estos pueden dar, a Dios, mediante cuyo poder Daniel fue liberado “del poder de los leones”:

“De parte mía es puesta esta ordenanza:  Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.  Él salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones” (Daniel 6:26-27).

Asimismo, fue a través de la fe de los tres amigos de Daniel en el poder de Dios, que Nabucodonosor, hizo una confesión similar.  Nabucodonosor había hecho erigir una gran estatua de oro, delante de la cual todos los hombres debían inclinarse para adorarle cuando los músicos del rey, lo ordenaban.  Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron a inclinarse frente a esta imagen, enfureciendo con esto al rey, quien les amenazó, como sigue:

“Habló Nabucodonosor y les dijo:  ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, no adoráis la estatua de oro que he levantado?  Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho?  Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; y ¿qué dios será aquel que os libre de mis manos?” (Daniel 3:14-15 – palabras en itálica, del autor).

¡Qué desafío al poder de Dios!  Observen la respuesta de los tres amigos de David.  Su respuesta es, primero que nada, una expresión de fe en el poder de Dios capaz de hacer cualquier cosa que Él desee.  Segundo, es una expresión de sumisión por parte de estos hombres a la voluntad de Dios, que podría librarlos del fuego o conducirlos a través de éste a una muerte feroz (comparar con Filipenses 1:19-24):

“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosro, diciendo:  No es necesario que te respondamos sobre este asunto.  He aquí nuestro rey a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos libra.  Y si no, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:16-18).

De hecho, Dios libró a estos tres hombres de una forma que jamás se lo hubieran imaginado.  Más que tenerlos apartados del fuego, los sacó de él vivos y sin ni siquiera olor a humo en sus vestimentas (ver 3:27).  Nabucodonosor prontamente aprendió otra lección relacionada al poder de Dios, comparándolo con el ‘suyo’.  Descubrió que su ‘poder’ le había sido dado por el Dios de todo poder.  Después que Dios lo humilló y le quitó el poder, tomó conciencia y decretó lo siguiente:

“Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra:  Paz os sea multiplicada.  Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.  ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas!  Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación” (Daniel 4:1-3).  “Mas al fin del tiempo, yo Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta’ y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.  Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga ¿Qué haces?  En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.  Ahora yo, Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (Daniel 4:34-37).


Conclusión

Nadie que tome la Biblia seriamente, puede negar el poder de Dios.  Él es omnipotente; Él es Todopoderoso.  Esta verdad transformó la vida de muchos hombres en el pasado y puede transformar las nuestras hoy día.  Permítanme sugerirles varias maneras en que el poder de Dios se cruza con nuestras vidas.

(1)     Lo primero que haremos, a la luz del poder de Dios, es temer, honrar y servir a Dios y sólo a Dios.

“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:  Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.  No tendrás dioses ajenos delante de mí.  No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.  No te inclinarás a ellas, no las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:1-6; ver también Josué 4:23-24; Salmo 115:1-15).

(2)     Reconocer que la Biblia nos enseña acerca de Dios, que es infinitamente poderoso y debiera eliminar la palabra ‘imposible’ de nuestro vocabulario.

Con cuánta frecuencia excusamos nuestro pecado, apelando a nuestra inhabilidad humana.  “Pero si soy humano”, decimos.  Así es; pero Dios no sólo nos ha salvado con Su poder.  También obra en nosotros para santificarnos por ese mismo poder.

“Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.  Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.  Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:8-11).

“[Oro para que Él esté] alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:18-21).

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, lo longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.  Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:14-20).

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Colosenses 1:9-12).

“...para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:29).

(3)    Nuestra debilidad no es una barrera para el poder de Dios.

Mas bien, el reconocer nuestra debilidad, es la base para volvernos a Dios, dependiendo de Su poder que obra en nosotros.  Así, Dios recibe toda la gloria:

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2ª Corintios 4:7).

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.  Y me ha dicho:  Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.  Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2ª Corintios 12:7-10).

Cuando ministramos en el poder de Dios, no necesitamos confiar en nuestras propias fuerzas ni en los métodos humanos.  En realidad, ni nos atrevamos a hacerlo.  Por medio de la ‘debilidad’ de la cruz, Dios trajo salvación al hombre y por medio de éste, proclamó Su evangelio.  A través de métodos débiles y poco impresionantes, el evangelio es proclamado confiando en el poder de Dios, para convencer y convertir a los pecadores.  De esta forma, los hombres deben dar la gloria a Dios y deben confiar en Él y en Su poder; no en los hombres:

“¿Dónde esta el sabio?  ¿Dónde esta el escriba?  ¿Dónde esta el disputador de este siglo?  ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?  Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.  Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para lo gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”  (1ª Corintios 1:20-24).

“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuete; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.  Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito:  El que se gloría, gloríese en el Señor” (1ª Corintios 1:26-31).

“Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.  Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no este fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1ª Corintios 2:2-4).

No es esta la forma en que hoy día actúa la iglesia.  Cuando predicamos, empleamos los métodos de marketing de nuestros días, que han probado ser exitosos en los resultados obtenidos.  Empleamos las mismas técnicas persuasivas del que vende jabón y cereales para el desayuno.  Cuando intentamos entrenar y desarrollar líderes, más bien los entrenamos para ser líderes siguiendo el modelo y método de la cultura secular y no les enseñamos a ser siervos.  La iglesia, cada vez más se conduce en base a los principios de ‘buenos negocios’, que en los principios bíblicos.  Y ofrecemos ‘terapia’ en una versión pobre de la sicología y psiquiatría secular, más que desafiar a los hombres y mujeres a pensar de acuerdo a lo que la Biblia dice y a obedecer la Palabra de Dios.  ¿No les parece que la evangelización se parece bastante al estado de la iglesia que Pablo tristemente describe como la iglesia de los últimos días?

“Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”  (2ª Timoteo 3:5).

Si Realmente Creyéramos en el Poder de Dios

Primero, acudiríamos a Él en oración

Si realmente creyéramos en la omnipotencia de Dios, primero acudiríamos a Él en oración y no como un último recurso después de haber agotado todos nuestros métodos y haber fallado.  Nos olvidaríamos poner nuestra confianza en los ídolos de nuestros días y confiaríamos en Él.  Humildemente reconoceríamos que todas las bendiciones que tenemos son un regalo de Su gracia y el resultado, de la obra de Su poder.  Nuestras oraciones estarían llenas de alabanza y acciones de gracias, considerando a Dios como la Fuente de toda bendición.

Estaríamos llenos de fe y esperanza, sabiendo que ningún propósito de Dios puede ser perverso (2 Crónicas 20:6) y que toda promesa que Dios ha hecho, ha sido cumplida en Su tiempo y exactamente en la forma en que Él la ha prometido.

No le daríamos tanto crédito a Satanás

Si realmente comprendiéramos el poder de Dios, no le daríamos tanto crédito a Satanás.  No le veríamos tanto como si él y Dios fueran rivales cercanos que han luchado durante siglos.  No consideraríamos que al final, Dios vencerá a este, nuestro enemigo a muerte.  Consideraríamos que Dios es el Creador y Satanás no es más que una criatura.  Sabríamos que el poder de Dios es infinito, mientras que el de Satanás es finito.  No minimizaríamos el poder de Satanás; pero tampoco exageraríamos su poder.  Dios no está luchando con Satanás, con la esperanza de vencerlo; Satanás ya es un enemigo vencido, cuyo deceso final es una realidad (Juan 12:31; 16:11; Lucas 10:18).  Mientras tanto, Dios está usando a Satanás y su rebeldía, para lograr Sus propósitos (ver 2ª Corintios 12:7-10).

No creeríamos las mentiras de los ’evangelistas de buena vida’

Si verdaderamente comprendiéramos y creyéremos en el poder de Dios, no creeríamos las mentiras de los ‘evangelistas de buena vida’, aquellos mercachifles que arreglan sus bolsillos, asegurándoles a los dadores que Dios está allí con todo Su poder, ansioso por cumplir sus requerimientos.  Exigen, basados en el poder de Dios ‘por fe’, ciertas posesiones, como dinero y sanidad.  Dicen:  “Dios no quiere que suframos, sino que prosperemos”.  Si realmente creyeran en el poder de Dios, sabrían que ese poder también nos puede sostener a través del sufrimiento y de la aflicción, de la misma manera que puede evitar ese sufrimiento o esa aflicción.  Se niegan a aceptar que Dios, con frecuencia, obra a través del sufrimiento para sostener y purificar a los santos y para mostrarnos Su gracia y poder sobre el mundo perdido y desfallecientes. (ver nuevamente, 2ª Corintios 12:7-10).

No estaríamos tan reacios a obedecer

Si verdaderamente creyéramos en el poder de Dios, no estaríamos tan reacios a obedecer aquellos mandamientos de Dios, que aparentemente nos dejan vulnerables (como:  “vende todas tus posesiones y entrégaselas a los pobres”; lea 1ª Corintios 7:29-30, para tener una versión más general).  Y no nos excusaríamos a nosotros mismos por no obedecer esos mandamientos ‘imposibles’ como:  “ama a tu enemigo”  Viviríamos nuestras vidas en una forma muchos más arriesgada si realmente creyéramos que Dios es omnipotente.

“[Oro para que Él esté] alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza” (Efesios 1:18-19).  “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, lo longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:16-19).

Pensamientos Adicionales sobre el Poder de Dios

Lo que el Nuevo Testamento nos Enseña Acerca del Poder de Dios

(1)    La creación es testigo del poder de Dios (Romanos 1:20)

(2)    El evangelio es poderoso; el poder de Dios puede salvar y cambiar a los hombres radicalmente (Romanos 1:16)

(3)    Los santos, son salvados, sostenidos y constantemente se les da poder para la vida y el ministerio, mediante el poder de Dios (Romanos 15:13; 18-19; 1ª Corintios 1:18; 6:4; Efesios 3:7; Colosenses 1:11, 29)

(4)    La resurrección de Cristo y consecuentemente la de todo cristiano, se realiza a través del poder de Dios.  (Romanos 1:4; 1ª Corintios 15:43).

(5)    Incluso la incredulidad y la rebelión del hombre, son usadas por Dios para demostrar Su poder (Romanos 9:17),

(6)    El retraso de Dios en castigar a quienes hacen el mal, no indica Su inhabilidad para manejar la situación, sino una indicación de Su intención para demostrar Su poder (Éxodo 9:13-18; Romanos 9:22).

(7)    La elección y la utilización que Dios hace de los cristianos, como vasos de arcilla necios, débiles y carnales, es para demostrar Su poder (1ª Corintios 1:18-2:5).

(8)    El poder de Dios es ministrado al hombre a través de su humanidad, más que a través de las fuerzas naturales del hombre:

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.  Y me ha dicho:  Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2ª Corintios 12:8-9).

“Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios.  Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros” (2ª Corintios 13:4).

Lo que el Poder de Dios le Permite Hacer

(1)    Todo el poder le pertenece a Dios —“Tuyo es el poder...” (Mateo 6:13)

(2)    Él puede hacer todas las cosas.  (Mateo 19:26; Marcos 14:36)

(3)    Nada es imposible para Dios.  (Lucas 1:34-37)

(4)    Él es capaz de hacer lo que se ha propuesto.  (Job 42:1-2; Isaías 14:27)

(5)    Él es capaz de hacer lo que ha prometido.  (Romanos 4L21)

(6)    Él es capaz de juzgar porque puede salvar y destruir.  (Santiago 4:12)

(7)    Él es capaz de destruir el cuerpo y el alma en el infierno.  (Mateo 10:28)

(8)    Él es capaz de perdonar los pecados.  (Mateo 9:6)

(9)    Él es capaz de salvarnos (Isaías 63:1; Salmo 54:1; Romanos 1:16) para siempre (Hebreos 7:25)

(10)  Él es capaz de defendernos, de vencer a nuestros enemigos (Salmo 59:9-11)

(11)  Él es capaz de librarnos (Daniel 3-4)

(12)  Él es capaz de protegernos (Salmo 79:1; 91:1) o rescatarnos (Salmo 79:11)

(13)  Él es capaz de levantarnos (Romanos 14:4)

(14)  Él es capaz de venir en nuestra ayuda cuando somos tentados (Hebreos 2:18)

(15)  Él es capaz de hacernos Sus santos (Romanos 16:25)

(16)  Él es capaz de mantenernos como cristianos (Juan 10:29; Romanos 8:31-39), para evitar que caigamos (Judas 1:24-25)

(17)  Él es capaz de mantener lo que hemos depositado en Él hasta el día en que venga (2ª Timoteo 1:12)

(18)  Él es capaz de resucitar a los muertos (Hebreos 11:17-19)

(19)  Él es capaz de proveer todo para la vida y la santidad (Mateo 28:18-20)

(20)  Él es capaz de darnos poder para llevar a cabo la Gran Comisión (Mateo 28:18-20)

¿Cómo se Ejercita o Demuestra el Poder de Dios?

(1)    En debilidad (2ª Corintios 12:9-10; 13:4)

(2)    En simplicidad y claridad, más que en la sofisticación humana y la persuasión (1ª Corintios 1 y 2ª Corintios 2:14-17; 4:1-6)

(3)    En la simple proclamación del evangelio (Romanos 1:16)

(4)    Por el ejercicio de los dones espirituales (Efesios 3:7)

(5)    Por la oración (Efesios 3:14-21)

(6)    Muriendo diariamente y así siendo conformados a la muerte de Cristo (Filipenses 3:10)

“¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?” (Romanos 9:22).

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13).

“Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Iírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo” (Romanos 15:18-19)

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”  (1ª Corintios 1:18).

“...mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”  (1ª Corintios 1:24).

“Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos.  Porque el reino de Dios no consiste en palabras sino el poder” (1ª Corintios 4:19-20).

“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo” (1ª Corintios 5:4).

“Y Dios, que levanto al Señor, también a nosotros nos levantara con su poder” (1ª Corintios 6:14).

“Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia” (1ª Corintios 15:24).

“Se siembra en deshonra, resucitara en gloria; se siembra en debilidad, resucitara en poder” (1ª Corintios 15:43).

“En azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos”  (2ª Corintios 6:5).

“...en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero” (2ª Corintios 6:6).

“...en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra”  (2ª Corintios 6:7).

“...y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:19-21). 

“...del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder” (Efesios 3:7).

“...a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3:10).

“...el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:21).

“Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros” (1ª Tesalonicenses 1:5).

“...los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”  (2ª Tesalonicenses 1:9).

“Para lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder”  (1ª Tesalonicenses 1:11).

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.  Por lo tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sin participar de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios”  (2ª Timoteo 1:7-8).

“...que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficiencia de ella; a estos evita”  (2ª Timoteo 3:5).

(7)    Dios nos salva mediante Su poder.

(8)    El reino de Dios y Su poder:

“Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos.  Porque el reino de Dios no consiste en palabras sino en poder”  (1ª Corintios 4:19-20).

(9)    El poder de Dios y el evangelio:

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”  (1ª Corintios 1:18)..

”...mas para los llamaos, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”  (1ª Corintios 1:24).

(10)  El poder de Dios y la resurrección de Cristo

(11)  El poder de Dios y las Escrituras

(12)  El poder de Dios y el Espíritu Santo

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”  (Romanos 15:13).

“Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Iírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo” (Romanos 15:18-19).

(13)  El poder de Dios y la debilidad humana

(14)  El poder de Dios y aquellos que se oponen a Dios y a Sus siervos

“¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?” (Romanos 9:22).

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).

“Porque la Escritura dice a Faraón:  Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” (Romanos 9:17)



[1]  Mientras David habla en este salmo poética y figurativamente, podemos ver muchas instancias en las Escrituras en las que Dios convocó las fuerzas de la naturaleza para liberar a Su pueblo.  Por ejemplo:  Éxodo 9:18-33; Deuteronomio 7:20; Josué 10:12-15: 2 Reyes 1:9-14.

 

EL CRISTIANO Y LA TELEVISION

Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

El cristiano y la televisión

Lectura Bíblica: Filipenses 4:8

La televisión es uno de los instrumentos de entretención más utilizados hoy en día. Esto también incluye a los creyentes.
La Biblia, al igual que en muchos otros temas, no habla específicamente de la misma, pero si contiene consejos y mandamientos aplicables.
¿Cuál es el lugar de la televisión en la vida del joven creyente?
Un texto muy utilizado que describe muy bien esta relación es 1 Co. 10:23: "Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica."
Definición de lícito: justo, de acuerdo a la ley. Es decir, puede no ser malo o en contra de la ley de Dios, pero tampoco conveniente. ¿Cómo saber si la televisión conviene o edifica? Muchos programas nos darán una respuesta automática: ni convienen ni edifican. Pero otros...
Hagamos una relación de costo/beneficio. Es decir, qué cuesta y qué ofrece.
Cuando miramos televisión perdemos:
· Tiempo: en muchos casos es la actividad que más tiempo consume después del sueño, la comida y el trabajo o la escuela. ¿Qué dice Dios? Ef. 5:15-17 El tiempo que pasamos viendo televisión muchas veces podría ser empleado en actividades mucho más productivas. "entendidos de cual sea la voluntad del Señor"
· Oportunidades: Muchas veces hemos perdido oportunidades de estar con otros hermanos, de visitarlos, de charlar, de leer, por tener el deseo de mirar algún programa de televisión. También tiene que ver con el buen aprovechamiento del tiempo, pero merece una mención especial.
Cuando miramos televisión ganamos:
· ¿Ganamos algo? A veces podemos enterarnos de las noticias que pueden importarnos, puede servir como tiempo de esparcimiento o diversión, pero en general es poco lo que ganamos en el aspecto espiritual. Sal. 119:37 Lo vano es lo vacío, lo que no deja nada. El salmista hacía una oración para que Dios aparte sus ojos de la vanidad. ¿No podríamos hacerla respecto a la televisión?
Haciendo una evaluación general, podríamos decir que aquellos programas lícitos no aportan gran cosa a nuestra edificación.
Pero debemos cuidarnos de aquellos programas que no son lícitos. 1 Jn. 2:15-17 Muchos programas estimulan "los deseos de la carne", "los deseos de los ojos" y "la vanagloria de la vida". 1 Co. 10:12.
¿Qué pensamientos quedan flotando en nuestra mente luego de mirar un programa de televisión? ¿Concuerdan con lo que dice Pablo en Fil. 4:8? Si la respuesta es NO, mejor sería no haberlo mirado.
1 Tes. 5:21 "Examinadlo todo, retened lo bueno" No es una exhortación a mirar todo lo que pasan en la televisión, sino apuntando a la segunda parte del versículo: Retened lo bueno. ¿Acaso muchas veces no retenemos lo que vemos en la televisión, y no siempre es bueno?
Sabemos que entre decir lo que hay que hacer y hacerlo hay bastante diferencia. Ahora que conocemos qué debemos hacer, ¿cómo hacerlo?
Ro. 12:1 No conformarnos a este mundo (no tomar la forma del mundo) sino renovar nuestro entendimiento (permitir que Cristo crezca en nosotros).
Sal. 119:37 "Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino."

LOS DONES ESPIRITUALES

Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

Los dones espirituales

DEFINICIÓN: Un don espiritual es una habilidad sobrenatural dada por Cristo al creyente por medio del Espíritu Santo en el momento de su salvación.

Se deben hacer dos distinciones:

a) La distinción entre el don del Espíritu, que es la persona misma del Espíritu Santo (Hechos 2:38), y los dones del Espíritu, que son determinadas habilidades espirituales.

b) La distinción entre los dones (habilidades de naturaleza espiritual) y las aptitudes humanas (de carácter natural)

EL ALCANCE DE LOS DONES: Cada creyente ha recibido por lo menos un don espiritual. Tiene uno o más dones, y no recibirá otros aunque los pretenda. "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. (1ª Pedro 4:10) ; "Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo" (Efesios 4:7)"; "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como El quiere" (1ª Cor.12:11).
Ningún creyente tiene todos los dones. Los que tiene le fueron dados, no los eligió ni los consiguió por su propia voluntad o esfuerzo. (1ª Cor. 12:29/30).-

EL PROPÓSITO DE LOS DONES:
a) Glorificar a Dios (Efesios 3:21)
b) La edificación del cuerpo de Cristo (La Iglesia) ( Efesios 4:12)

EL EJERCICIO DE LOS DONES: Cada creyente debe identificar, valorar y desarrollar el don que ha recibido conforme a la gracia de Dios (2 Timoteo 1:6 y 1ª Timoteo 4:14)
El llamamiento de Dios a un determinado servicio está ligado a la posesión del don correspondiente.
La posesión de un don no es sinónimo de espiritualidad. A los corintios no les faltaba ningún don, pero muchos hermanos vivían como carnales. (1ª Cor. 1:7 y 1 Cor. 3:1/3).
En esa condición espiritual un creyente puede cometer errores como los siguientes:
a) No usar los dones concedidos.
b) Pretender poseer dones que no le fueron concedidos.
c) Usar los dones sin amor (1ª Corintios 13:1)
d) Jactarse de los dones recibidos, es decir, usarlos para su propia vanagloria y no para la gloria del Señor

LA DESCRIPCIÓN DE LOS DONES: Se encuentra en 1ª Corintios 12; Romanos 12 y Efesios 4 .- Los dones deben clasificarse en dos grupos:
a) Los permanentes (necesarios hoy para la edificación del cuerpo de Cristo)
b) Los transitorios (necesarios en el pasado para la fundación y arraigo de la Iglesia)
Dentro de este último grupo tenemos los dones de señal o dones espectaculares, que fueron dados por tres razones:
a) Para autenticar el ministerio del Señor Jesucristo.(Hechos 2.22)
b) Para autenticar el ministerio de los Apóstoles. "Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros..." (Hebreos 2:3/4) (Ver también 2ª Cor. 12:12)
c) Para testimonio de los judíos. (1ª Cor. .1:22). Estos dones eran necesarios antes de que se completara el Nuevo Testamento, pues daban credibilidad al mensaje que anunciaban los enviados de Dios. Cuando culminó la entrega de las Sagradas Escrituras ("la fe que ha sido una vez dada a los santos"Judas vs.3), tales dones ya no fueron necesarios porque el testimonio de Dios está completamente expresado en las Escrituras. "Palabra fiel es ésta, y digna de ser recibida por todos." (1ª Timoteo 4:9) "Escudriñad las escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí" (S.Juan 5:39) "Si alguno enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe y delira...(1ª Tim. 6:3)

LOS DONES TRANSITORIOS:
1) Apostoles: (Apóstolos=Uno enviado) Los apóstoles eran hombres llamados e instruidos por el Señor mismo, y revestidos con un poder especial, con el objeto de poner los fundamentos de la naciente iglesia (Efesios 2:20 y 1ª Cor. 3:10), trasmitiendo la doctrina de Cristo a través de los escritos inspirados. Una de las condiciones del apostolado era haber visto al Señor Jesucristo resucitado. (Hechos 1:22) (1ª Cor. 9:1).
Este don ya ha dejado de tener vigencia, y quienes hoy pretendan adjudicárselo deben ser considerados como "falsos apóstoles y obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo" (2ª Cor.11:13) "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo"(1ª Cor. 3:11)

2) Profetas: del griego propheteia, Pro: delante, Phemi: hablar, es decir, hablar por otro. El profeta tenía un poder divinamente impartido para anunciar la revelación de los propósitos de Dios. Exponía la mente de Dios con anterioridad a la plena revelación de las Escrituras.
En este tiempo Dios no se vale de "profetas" porque "todo el consejo de Dios" se encuentra ya revelado en las Escrituras. "Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..." (Hebreos 1:1/2) "...pero las profecías se acabarán" (1ª Cor. 13:8) "porque en parte conocemos y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará" (1ª Cor. 13:9/10). "Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos..." (2ª Pedro 1:19) "...porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2ª Pedro 2:21).
De manera que ahora no hay profetas genuinos porque tenemos en las Escrituras la totalidad de las profecías. Sin embargo Dios nos advierte que "...muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1ª Juan 4:1b), -"No envié yo a aquellos profetas, pero ellos corrían, yo no les hablé, mas ellos profetizaban" (Jeremías 23:21) - por lo que su consejo es: "Pero vosotros, amados , tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo (Judas vs.17)

3) El don de hacer milagros: Era una habilidad sobrenatural de realizar acciones dejando momentáneamente de lado el orden de la naturaleza, para autenticar como de procedencia divina el ministerio y el mensaje de un siervo de Dios. "Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el Nombre de tu santo Hijo Jesús." ( Hechos 4:29).
No dudamos de que Dios sigue haciendo milagros en su soberana voluntad, pero el don de hacer milagros ha cesado como tal, y nadie puede atribuírselo hoy. Además debemos tener presente que la capacidad en sí de hacer milagros no es necesariamente una manifestación del Espíritu Santo.
Los hechiceros de Egipto (Éxodo Cap.7/8) lograron imitar parte de los milagros de Moisés, y en lo futuro "se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos" (S.Mateo 24:24) Además "Muchos me dirán en aquel día : Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (S.Mateo 7:22/23)

4) El don de sanidad: Era una habilidad sobrenatural para curar todas las enfermedades corporales, fueran de origen físico, mental o demoníaco.
Quienes poseían tal don podían curar instantánea y completamente a cualquier enfermo, -presente o distante- independientemente de la fe de éste.
Los apóstoles no reprochaban falta de fe a nadie, la fe la tenían los apóstoles. "...muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados" (Hch. 5:16)
Como en los casos antes referidos, el don de sanidad era una señal más que corroboraba el ministerio de algunos siervos de Dios y la autoría divina de la revelación inspirada.
Por el hecho de ser sanados, los enfermos no obtenían la salvación, sino únicamente la curación de sus cuerpos. Quienes de entre ellos se salvaron, lo fueron por depositar su fe en Cristo como Salvador personal.
Debemos diferenciar el don de sanidad -que ha cesado- de la sanidad misma. Dios puede sanar a voluntad mediante su obrar milagroso en respuesta a la oración de fe.
Es necesario orar a Dios, sin desechar los recursos de la medicina que El pone a nuestra disposición. Pero no hay ninguna evidencia bíblica ni práctica, que muestre que los que pretenden tener el don de sanidad lo estén ejerciendo como don espiritual. Por lo contrario, si analizaran las Escrituras, muchas de estas personas se convencerían de que la energía que los mueve no proviene del poder del Espíritu Santo.

5) El don de fe: El vocablo original es "pistis" que no se refiere a la fe que salva, ni a la confianza que el creyente ejercita constantemente, sino a aquel don que se manifestaba en hechos determinados con propósitos especiales. (Ej: milagros).
Por consiguiente, este don puede definirse como la confianza en Dios impulsada por el Espíritu Santo, que hacía capaces de hacer milagros o hazañas a algunos de sus siervos. (Ver S.Marcos 11:23 y 1ª Cor.13: 2)
Una vez más es necesario diferenciar el don de fe -otorgado sólo a algunos- del ejercicio de la fe que todos los creyentes detentan.

6) El don de lenguas: Era la habilidad de hablar en un idioma desconocido sin haberlo aprendido previamente.
a) Las lenguas eran una señal para los incrédulos, en particular para el pueblo judío. "...En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el Señor. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos" (1ª Cor.14:21/22) Esta referencia está tomada del pasaje de Isaías 28:11/12 y se refiere a las circunstancias de esclavitud en que se encontraría el pueblo de Israel en razón de su desatención a la Palabra de Dios.
La presencia de lenguas extrañas -las de sus opresores- les habría de ser como señal del castigo divino y no de su favor. La señal de las lenguas desde Pentecostés marcó el fin de los privilegios de la nación de Israel como pueblo de Dios "...hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles" (Romanos 11: 25)
b) De acuerdo con 1ª Cor. 14:4, podría afirmarse que las lenguas eran también un medio para la edificación propia del creyente, e incluso hay quienes hoy pretenden justificar el uso privado de las lenguas con ese propósito, pero el contexto, refiriéndose constantemente a la iglesia local reunida, muestra que el Apóstol, lejos de abogar por el uso de las lenguas para la edificación propia, en realidad cuestiona todo uso del don que no tuviera como resultado ayudar a otros.
Pero ese don ya ha cesado, ("...y cesarán las lenguas..."-1ª Cor. 13:8-), habiéndose terminado de escribir el Nuevo Testamento.
Ahora el medio para la edificación de los creyentes es toda la Escritura, sin necesidad de otros canales "revelatorios" porque: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." (2ª Tim. 3:16/17) y, "...la Palabra del Señor permanece para siempre". (1ª Pedro 1:25)
No obstante, hay quienes cultivan el balbuceo de sonidos no inteligibles, -muchas veces con deformación de la voz natural- porque se prestan a la influencia de otro espíritu.
Ello es observable aún hasta en personas no regeneradas de muchos grupos religiosos, incluidos ciertos católicos, por lo que podemos concluir en que dicho fenómeno no tiene relación con el Espíritu Santo.
Por otra parte, en muchos casos se insiste en la pretensión de que todos los miembros deben recibir el don de lenguas como evidencia del bautismo del Espíritu Santo.
Este error doctrinal empuja a muchos hermanos a la simulación del don, por compromiso ante la presión de la insistencia, y por falta de discernimiento.
Debemos guardarnos de estos errores que sólo perjudican la Verdad Divina y causan confusión a los oyentes.

7) El don de interpretación de lenguas: Era la habilidad sobrenatural de interpretar aquellos mensajes que se pronunciaban en lengua desconocida.
Obviamente este don se hizo innecesario al cesar el don de lenguas, por lo que ya no tiene vigencia.

8) El don de ciencia: Era la habilidad sobrenatural de recibir por revelación el conocimiento de las verdades, misterios y propósitos de Dios mismo. (si "entendiese todos los misterios y toda ciencia... 1ª Cor. 13:2 )
Veamos como ejemplo el pasaje de Romanos 11:25 donde el apóstol Pablo escribe: "No quiero hermanos que ignoréis este misterio" procediendo a explicar a continuación los propósitos de Dios para con Israel.
Luego, y en relación con el tema, en el vs.33 exclama: " ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!
En Efesios 1:8/9, refiriéndose a Dios y a las riquezas de Su gracia, dice: "...que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad." Y en Efesios 3:3/5 .."que por revelación me fue declarado el misterio"..."leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu". En lo tocante a nosotros, las verdades de Dios están escritas, y los misterios develados en las Escrituras.
Ahora podemos lograr todo el conocimiento necesario leyendo y estudiando la Palabra del Señor. Por consiguiente, el don de ciencia cesó como tal. ("... y la ciencia acabará.") 1ª Cor. 13:8

9) El don de sabiduría: Era la habilidad sobrenatural de comprender y aplicar correcta y espiritualmente la información recibida a través del don de ciencia.
Quien poseía este don estaba capacitado por el Espíritu Santo para discernir espiritualmente las cosas de Dios. "Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios (1ª Cor. 2:10) " lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual" (1ª Cor. 2:13) -Es decir, interpretando lo espiritual por medios espirituales- "Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria" ( 1ª Cor. 2:7)
Notemos que el apóstol utiliza el pronombre nosotros para referirse a sí mismo y a aquellos que define como "servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios." (Cap.4:1) Sin embargo, cuando se refiere a los hermanos en general, utiliza el pronombre vosotros, haciendo una clara distinción entre unos y otros. Podemos precisar entonces que el don de sabiduría estuvo reservado a determinados siervos de Dios para interpretar adecuadamente la revelación.
"Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición (2ª Pedro 3:15/16). Completado lo que está escrito, el don cesó.
No obstante, adquirimos sabiduría por el aprendizaje y asimilación de las Escrituras, escudriñándolas con la guía del Espíritu Santo, y obedeciendo el mandato de Colosenses 3:16: "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría , cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales".

10) El don de discernimiento de espíritus: Era una habilidad sobrenatural para distinguir entre la doctrina genuina inspirada por el Espíritu Santo y las doctrinas de demonios.
Debemos considerar como dos cosas distintas el don de discernimiento de Espíritus, (que selectivamente tenían algunos creyentes ) y la autoridad de echar fuera demonios que el Señor Jesucristo confirió a sus apóstoles. "Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios". (S.Marcos 3: 14/15) [Hay quienes hoy, sin ninguna base escritural correcta, pretenden discernir espíritus para así identificarlos por su nombre y expulsarlos de una persona o territorio.]
Quienes poseían el don de discernimiento de espíritus estaban capacitados para reconocer si una doctrina era verdadera o falsa, evitando que se infiltraran errores doctrinales en la revelación aún no concluida entonces. Totalizada la revelación, este don -selectivo como todos los demás- ya no fue necesario como tal, y a ninguno le es dada la facultad de discernir espíritus, aparte de aquel discernimiento que pertenece a todos los creyentes por igual.
En ese sentido, el discernimiento espiritual no se nos otorga ahora como un don, sino que es el resultado de la madurez que todo creyente debiera alcanzar.
"Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Heb.5:14)
Además, toda opinión en la iglesia tiene que estar fundamentada en la Palabra revelada por el Espíritu, considerando siempre que el Espíritu no se contradice, ni agrega, ni quita a lo que ha revelado "una vez".
Nadie puede hoy invocar discernimiento de espíritus para enseñar algo caprichoso o personal contrario a las enseñanzas de las Escrituras.
Ahora podemos determinar a la luz de la Palabra escrita, la procedencia de toda doctrina

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios..." (1ª Tim. 4: 1)

"Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, (la doctrina de Cristo) no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! (2ª Juan vs.10).

"Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo." (1ª Juan 4:1)

No debemos aceptar como de Dios ninguna enseñanza que no resista la prueba de Su Palabra.

LOS DONES PERMANENTES
1) Evangelistas: El vocablo proviene del griego euangelistés. ( Eu=bien angelos= mensajero) es decir: mensajero de lo bueno. Un evangelista posee la habilidad sobrenatural de realizar obra de evangelización como parte esencial de su ministerio. El evangelista es el siervo a quien Dios le dio el ministerio de la reconciliación (2ª Cor.5:18) "Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros..." (2ª Cor. 5:20) El mensaje que entrega es el que proviene de Dios, trasmitiéndolo a sus oyentes en forma fiel y comprensible.
Pero el evangelista no solamente está capacitado por Dios para presentar con claridad el mensaje del Evangelio, sino que puede lograr el cumplimiento de su ministerio con sobriedad (templanza, sensatez) aún bajo condiciones adversas, soportando, con el auxilio del Señor, la oposición, la persecución y las aflicciones. El consejo escritural es: "Que prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo.." (2ª Tim. 4:2) "Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio". (2ª Tim.4:5
El apóstol y evangelista Pablo relata su experiencia como ministro de Cristo: "...en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;..." (2ª Cor. 11:26/27) "Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león." (2ª Tim. 4:17)
2) Maestros (don de enseñar): Es la capacidad de impartir enseñanza escritural en forma clara y especial para la edificación de los creyentes.
El maestro genuino, dotado por el Espíritu Santo, usa bien la Palabra de verdad, y no apartará su oído de ella ni se volverá a las fábulas "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." (2ª Tim.4:3) "Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina" (Tito 2:1)
Los maestros son llamados a entregar "todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27)
"lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana , sino con las que enseña el Espíritu..." (1ª Cor.2:13)
Lo enseñado por el Espíritu está contenido sólo en las Sagradas Escrituras, por lo que la función de maestro entraña el compromiso de estudiar y escudriñar la Palabra.
El verdadero maestro no es el "generador" de la enseñanza que trasmite, sino aquel que es "retenedor de la Palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza..." (Tito 1:9)
Los dones de pastor y de maestro no son la misma cosa, aunque pueden estar unidos en una misma persona. La distinción que Pablo hace en 1ª Timoteo 5:17 permite deducir que se puede ser maestro (enseñador), sin ser pastor, y que el pastor no necesariamente debe ser maestro, no obstante que su función implica la responsabilidad de ser "apto para enseñar" aunque no sea en plenitud un maestro.
3) pastores: Como en los demás casos considerados, se trata del desempeño de una función y no del otorgamiento de un título.
El uso general del vocablo se refiere a alguien que cuida manadas o rebaños, y que los alimenta. En el concepto bíblico se refiere a aquellos hermanos que Dios establece para ejercer la conducción espiritual en una iglesia local.
Los pastores, o ancianos, que no están sobre los hermanos sino entre ellos, son llamados a apacentar..."la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey" (1ª Pedro 5:1) . "...mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual El ganó por su propia sangre" (Hechos 20:28)
Los pastores cuidan "la grey de Dios", es decir la congregación. La expresión que está entre vosotros" hace referencia a la iglesia local a la que los ancianos pertenecen.
El pastoreo incluye fundamentalmente la alimentación de la grey, con la responsabilidad de hablar "..conforme a las palabras de Dios." (1ª Pedro 4:11) Los ancianos deben aportar lo que conduce al crecimiento espiritual de la iglesia, "para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina.." (Ef. 4:14)
"Acordaos de vuestro pastores, que os hablaron la Palabra de Dios..." "No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia..." (Heb. 13:7 y 9) "...porque ellos (los pastores) velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta (Heb. 13:17)
El término velar significa permanecer alerta, vigilar o hacer de centinela, para advertir a tiempo si algún peligro se cierne sobre la congregación.
El apóstol Pablo previno a los ancianos de la iglesia de Efeso sobre la amenaza de los "lobos rapaces" y de aquellos que hablarían "cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos." Su consejo fue: "Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. (Hechos 20:29/30)
Incluimos como necesario en la competencia de los ancianos el don de presidir: "...el que preside, con solicitud" (Rom.12:8) La palabra en el original griego deriva del verbo kybernao=gobernar un barco. Se refiere al timonel que conduce una nave. El piloto no manda la tripulación ni traza el itinerario del navío sino que cumple las órdenes que recibe del capitán, debiendo seguir el curso previsto en la carta de navegación. Por analogía, en la iglesia local Dios puso "timoneles" con la habilidad espiritual de presidir (ir adelante / conducir), los que tienen la obligación ineludible de sujetarse a las órdenes del divino Capitán. (el Señor) sin desviarse del rumbo indicado en la Carta de Navegación (las Sagradas Escrituras).
4) El don de exhortación: "el que exhorta, en la exhortación" (Ro. 12:8) Habilidad espiritual para advertir, estimular y alentar a personas en situaciones determinadas, mediante la aplicación correcta del consejo de Dios, buscando genuinamente el beneficio de los exhortados.
La exhortación debe ser realizada "delante del Señor" (2ª Tim.2:14) "Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño." (1ª Tes. 2:3) "Así como sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria." (1ª Tes. 2:11) "...Cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. (1ª Tes. 2:13)
5) El don de repartir: "...el que reparte, con liberalidad." (Rom.12:8) El don espiritual de repartir consiste en el deseo intenso de dar, y en la facultad de hacerlo conforme con la voluntad de Dios.
El poseedor de este don siempre tiene presente que "...se debe ayudar a los necesitados y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir" (Hechos 20:35). Por consiguiente, distribuye lo que puede con gozo, y cuando se separa de una parte de sus bienes, no lo hace con tristeza sino con el gozoso sentimiento de cumplir con el propósito de Dios en su vida.
El que tiene este don no sólo busca siempre la ocasión de dar, sino que puede hacerlo con sabiduría.
Enviar una suma fija a diferentes obras conocidas no exige mucha reflexión u oración. Pero dar en el momento oportuno la cantidad necesaria allí donde las necesidades son mayores, exige tener sensibilidad a la guía de Dios.
Dar con liberalidad significa hacerlo generosamente y sin móviles egoístas. Si los motivos para dar no son honestos es posible causar mucho daño. Por ejemplo, cuando alguien en razón de sus contribuciones generosas quiere imponer sus puntos de vista a la iglesia, o cree adquirir ciertos derechos sobre los demás. El mandamiento del Señor es "Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos..." y "... no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha" (S.Mateo 6: 1 y 3)
Debe destacarse que este don, al igual que los otros, se menciona en el marco de la iglesia local, por lo que es allí donde debe comenzar a ejercitarse, de acuerdo con el plan de Dios.
6) El don de ayuda (o servicio): "Los que ayudan" (1ª Cor. 12:28) La palabra empleada en el original griego deriva del verbo antilambanesthai que significa: tomar la carga de alguien. Es la habilidad sobrenatural de prestar ayuda a los demás en distintas áreas de la vida.
Quienes poseen este don ponen sus fuerzas y capacidades al servicio de otros, renunciando muchas veces a sus propios proyectos.
Tal era la característica de Gayo, a quien el anciano apóstol Juan le escribe: "Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos" (3ª Juan vs.5). Podemos observar que el servicio de Gayo se distinguía, entre otras virtudes, por ser desinteresado y sin favoritismos (ayudaba también a los desconocidos).
El apóstol Pablo, en Romanos 16:2, describe la cualidad de Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea, destacando que "...ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo" Deducimos que Febe tenía este don, y lo ejercía prestando ayuda a quien la necesitase.
Este don se distingue del simple servicio que es de esperar en cada uno de los creyentes por:
a) La eficacia del trabajo realizado
b) El gozo con que se realiza
c) Los frutos espirituales que produce: ayuda y ánimo para los que han sido beneficiados, y acciones de gracias para Aquel que inspiró el servicio.
Es importante que aquellos que están llamados a servir en las distintas áreas de actividades de la iglesia local, sepan que su trabajo es tan espiritual y trascendente como otro, aún en el caso de que se limite a asuntos de índole material.
7) El don de hacer misericordia: "...el que hace misericordia, con alegría." (Rom.12:8) Es la habilidad espiritual de asistir con simpatía a personas necesitadas. (Por ejemplo: míseros, deficientes mentales, enfermos, débiles, minusválidos, deprimidos, ciertos ancianos, viudas y huérfanos, etc.) Quien posee el don de hacer misericordia se siente especialmente atraído a ayudar a personas que por lo general otros evitan, cumpliendo su cometido con gozo y no por obligación.

Todos los dones son concedidos y controlados por el mismo Espíritu. La posesión de dones no debe fomentar el orgullo de nadie, porque no tenemos nada que no hayamos recibido. Dios en su sabiduría incomparable ha dispuesto los diferentes miembros en el cuerpo como El quiso.
Cuando Pablo dice en 1ª Cor.12:31 "Procurad, pues, los dones mejores" se está dirigiendo a los corintios como iglesia local, no a cada uno como individuo. (El verbo está en plural también en el original). Les está diciendo que como asamblea deberían desear tener entre ellos los dones mejores, es decir, los que promovieran la edificación, y que eran los que permanecerían a través del tiempo. (No los espectaculares, que cesarían, y que los corintios indebidamente apreciaban más).

COMO AGRADAR A DIOS

Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

Cómo agradar a Dios

Por: Félix M. Paulino C.

"Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros como os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio del Señor Jesús; porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación;" (1 Tesalonicenses 4:1-2).


En esta primera carta, el apóstol Pablo, después de saludarles y expresar su gratitud a Dios por el testimonio de aquellos hermanos, reconociéndoles su dedicación a Dios desde el principio (cap.1), les refiere lo que fue su labor ministerial entre ellos, su trabajo y fatiga, su entera dedicación por el bien espiritual de ellos, encargándoles solemnemente que anduviesen como es digno de Dios, quien los llamó a su reino y gloria (cap.2). Él continúa dando gracias a Dios porque su labor entre ellos fue fructífera, pues recibieron las palabras que les habló, no como palabras de hombres, sino según es en verdad la Palabra de Dios.

Ellos habían dado testimonio de su fe sufriendo por el evangelio, como también las iglesias de Dios en Cristo Jesús que estaban en Judea, padeciendo de los de su propia nación igualmente que ellos. No faltaría quien dijera cosas falsas del apóstol: Como que no tenía intenciones de visitarles nuevamente. Él se disculpa por la tardanza, y a la vez enfatiza su gran anhelo por ver el rostro de aquellos que son su gloria y corona; atribuye su imposibilidad de haberles visitado al estorbo obrado por Satanás. ¿Cómo fue eso? No lo sabemos, pero sabemos que es cierto.

Al no poder ir -y con el objeto de afianzarles y exhortarles en la fe, para que ninguno se inquietara por sus tribulaciones, les envió a Timoteo, su fiel colaborador, el cual regresó de ellos con buenas noticias que produjeron gran gozo en el apóstol, por lo cual da gracias a Dios y ora ferviente y constantemente con el deseo y la intención de volver a visitarles y completar así lo que faltare a su fe. Él confía que Dios mismo dirigirá su camino; mientras tanto, les desea que el Señor les haga crecer y abundar en amor y que sus corazones sean afianzados, para que sean irreprensibles en santidad delante de Dios y en la venida de Cristo (cap.3).

Notamos que, aunque ha habido exhortación de manera incidental en los tres primeros capítulos de esta carta, es a partir del cap.4 cuando el apóstol empieza a dirigir exhortaciones a la práctica de una vida piadosa, como hace en todas sus cartas. Notamos, por las palabras del apóstol en el 4:1 que hay una transición aquí, se está pasando de una cosa a otra. El les ha estado refiriendo todas aquellas cosas, importantes por cierto, pero ahora tiene algo más que agregar. Su carta no estaría completa si faltara la parte exhortativa. Se da la instrucción y entonces se pasa a reclamar la obediencia a la misma. Se emite la ley y entonces se espera el cumplimiento. No es correcto reclamar obediencia a un mandamiento no declarado. El apóstol les ha enseñado cómo vivir la vida que agrada a Dios, por eso les dice:

A) LA MANERA DE EXHORTAR

(:1)"Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más". Por las palabras: "por lo demás, hermanos", Pablo está señalando a esas otras cosas importantes que debían ser cuidadas. [Ilust. A veces, cuando nos saludamos se nos pregunta u ofrecemos cortésmente información sobre nuestros asuntos: familia, negocios, iglesia, etc., puede ser que acerca de algunas cosas digamos: "esto está así, aquello asáo", pero sobre otros asuntos, no menos importantes, podemos decir: "lo demás está bien".] En este caso, "lo demás" que el apóstol señala, es un llamado a la conducta consecuente en virtud de las instrucciones recibidas, es un reclamo a la obediencia. Son sus exhortaciones -de orden- a la conveniente práctica de la conducta enseñada por el apóstol a fin de agradar a Dios.

El conocimiento intelectual no basta, no es suficiente; es más, dice la Escritura que el conocimiento envanece; obviamente, se refiere a esa clase de conocimiento que sólo se halla en la cabeza, pero que no ha bajado al corazón. Un dicho popular, dice; "Del dicho al hecho hay mucho trecho". ¡Es verdadero el dicho! "La fe sin obras es muerta". Puede haber conocimiento intelectual, puede haberse observado el testimonio de un ministro fiel como el apóstol Pablo, y aún así, necesitaremos una continuada amonestación y exhortación a conducirnos como es digno de nuestro santo llamamiento. Ciertamente, el buen testimonio y la instrucción apostólica comunicada por los ministros del Señor a Su iglesia son parte integral de su disciplina instructiva. Somos instruidos en la conducta santa por los preceptos y ejemplos bíblicos.

De paso, el apóstol Pablo enseña una vez más, por vía de su propio ejemplo, la manera de ejercer el ministerio como siervo de Cristo, como quien está llamado a ejercer autoridad, a amonestar, exhortar, reprender, aconsejar, etc. a la iglesia del Señor, como quien ha de dar cuenta ante el Señor. En nada favorecen a la iglesia aquellos supuestos ministros que se la pasan gritando, imponiendo sus criterios, ejerciendo dominio o señorío sobre los hermanos, obligándolos o forzándolos en alguna manera a hacer cuanto se les antoje. El apóstol Pedro ruega con mucha humildad a los ancianos -como él- a pastorear la grey de Dios, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a su cuidado, sino siendo ejemplos de la grey (1 Pedro 5:1-3). El mayor entre nosotros es el siervo.

Una buena forma de gobernar la grey del Señor es la manera mansa y humilde de presentarles la palabra del Señor, de amonestarles y exhortarles, lo cual el apóstol Pablo hace -lo mismo que los demás apóstoles- rogando y exhortando en el Señor Jesús. Esto es, en la esfera de Su reino: la iglesia, y por la autoridad conferida por el Señor. Pudiera ser que, ante la manera suave y mansa de hablar de un ministro de Jesucristo, que se dirige a sus consiervos con ruegos y exhortaciones, aparezcan quienes opinan que tal hombre no tiene autoridad, que de esa manera no llegará a ninguna parte, porque el concepto que tienen respecto al ministro o predicador del evangelio, es que debe ser un hombre que lanza rayos y centellas desde el púlpito y hace que todos tiemblen, y así conseguir algún resultado en sus oyentes; pero eso no fue la práctica ni la enseñanza de los apóstoles ni del Señor Jesús.

El ministro de Jesucristo predica la Palabra, da el consejo de Dios con mansedumbre, ruega que dicha Palabra sea obedecida y no desechada, que sea puesta en alto, valorada, como Palabra de Dios y no de hombres, porque sabe las funestas consecuencias de rechazar la palabra (:8) "...el que desecha esto (refiriéndose, por supuesto, a su exhortación en los versículos anteriores), no desecha a hombre sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo". Téngase en cuenta que estas palabras del apóstol se las está dirigiendo a aquellos que habían recibido la palabra en medio de gran tribulación con gozo del Espíritu Santo.

Esto nos indica claramente que no basta con haberla recibido en alguna ocasión anterior o al principio en ese espíritu de mansedumbre, sino que debe ser una constante. Cada vez que se les hable o se les dirija la predicación o el consejo, como dice Santiago: "...recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas" (Santiago 1:21). Pero algunos ponen sus ojos en el predicador, y al menospreciar al predicador menosprecian a Dios y a su Palabra.

Es el mismo Espíritu Santo quien ha puesto a hombres falibles, a unos de entre otros, según le ha parecido, a cuidar del rebaño del Señor; después de todo, quien verdaderamente cuida y edifica su iglesia es el Señor, pero él usa a aquellos que ha llamado para este ministerio, capacitándoles además para eso mismo. Pablo dijo a los ancianos de Efeso que cuidaran del rebaño del Señor, sobre el cual el Espíritu Santo los había puesto como supervisores, y al recordarles que se trata de la iglesia que el Señor compró con su sangre, les está diciendo implícitamente con cuánto amor, ternura y entrega la deben cuidar. Y el apóstol Pablo lo sabe y lo practica muy bien, es, por tanto, un ejemplo digno de imitar.

Ahora bien, hermanos, la Palabra del Señor comunicada por sus ministros jamás será desechada sin atraer graves consecuencias a quienes se rebelan, pues, como dice el apóstol en el (:6) "...el Señor es vengador de todo esto". Los ruegos, amonestaciones, exhortaciones, reprensiones, consejos, etc. que son comuni-cados a la iglesia en general y a cada miembro de la iglesia en particular por los ministros del Señor no son cosa de juego, no son palabras que se lleva el viento. Deséchese la labor de los ministros y ¿qué tendremos? No la iglesia del Señor, sino una sinagoga de Satanás. Los pastores son siervos de Cristo, ocupados en cumplir la voluntad del Señor en la iglesia. Es Cristo mismo quien los ha colocado en su lugar o posición de servicio, ellos mismos no se consideran dignos de tal distinción. Pablo dice: "Doy gracias al que me revistió de poder, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio" (1 Timoteo 1:12). Hermanos, no es sabio menospreciar la labor de los siervos del Señor, el equipo humano que el Señor de la iglesia está empleando para apacentar su grey .

Ellos comunican la Palabra por vía de ruegos y amonestaciones amorosas. Esto no quiere decir que a veces no pierdan los estribos, sobre todo cuando a causa de la falta de sometimiento hacen la obra del Señor entristecidos, con quejas. Pero estas cosas no se imponen por la fuerza, ese no es el método de Dios, aquí no se trata de la ley del más fuerte, ya sea física o temperamentalmente, no es asunto de astucia humana; porque la fuente de las palabras usadas es Dios mismo. Así que, no es de sabios ignorar de dónde proceden estas palabras.

Cualquiera pudiera decir, luego de la predicación o del consejo pastoral: "Eso dice ese hombre", y no sentir -por el momento- ningún remordimiento, pero si "ese hombre" es un ministro de Cristo, fiel a Su Palabra, aunque no suba la voz, aunque no golpee en el púlpito, aunque no se imponga mediante algún artificio humano, tarde o temprano se dará cuenta de que fue un error desechar su consejo, despreciar la amonestación o la exhortación pastoral. Recuerde: Su problema no es con el siervo sino con el Señor del siervo. "...porque el Señor es vengador de todo esto". Sí que podemos descansar, el Señor nos deja a nosotros la parte de hacer el bien, de hacer misericordia, de bendecir; si nos tratan mal, la venganza es de él. La ira es de El, de nosotros la intercesión, la misericordia.

Un caso del A.T. ilustra el punto. Tomó Moisés mujer cusita, y sus hermanos, María y Aarón murmuraron contra él y se sublevaron. Dijeron: "¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová?¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Dios" (Números 12). Y si sólo lo hubieran pensado, de igual manera los hubiera oído el Señor. No sólo hay que cuidarse de la murmuración, sino también de los malos pensamientos. Ni se le ocurra hacer algo así, o acariciar malos pensamientos, pero si lo va a hacer, por lo menos hágalo en donde Dios no lo pueda oír; pero tal cosa es imposible, porque Él todo lo oye, todo lo sabe.

Esta historia de la murmuración de María y Aarón la hemos leído una y otra vez y conocemos las funestas consecuencias que le sobrevinieron, especialmente a María, a causa de esta rebeldía. Jehová les preguntó luego: "¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?" Como castigo, María quedó leprosa. La parte de Moisés: Orar por misericordia a favor de sus hermanos. Hermanos, no son sin culpa quienes se rebelan contra los siervos de Dios, mansos como Moisés, tampoco lo son quienes no se acojan a los consejos de los ministros que el mismo Señor ha puesto en sus lugares de servicio.

B) LA INSTRUCCIÓN APOSTÓLICA

¿Cuál es el ruego o exhortación específica que el apóstol hace a los hermanos tesalonicenses? En una palabra: Obediencia. Que den una respuesta obediente a las instrucciones apostólicas que les han sido comunicadas en nombre del Señor Jesús. Lo cual, el apóstol hizo, no sólo en palabras sino también por medio del ejemplo (ver. Filipenses 4:9), les dice:

"Que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más" (:1b). Aquellos hermanos gozaron del ministerio personal del apóstol Pablo y sus compañeros. Aunque Pablo no esté entre nosotros no tenemos menos, porque tenemos la Palabra que el Espíritu Santo ha inspirado y que ha sido escrita para enseñarnos, redargüirnos, corregirnos, instruirnos en justicia, a fin de que seamos enteramente preparados para toda buena obra. La iglesia se sobreedifica sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios 2:20).

La Palabra de Dios es la espada del Espíritu; y los verdaderos ministros del Señor bajo el control del Espíritu se ocupan en trazarla bien, procuran no oscurecer el consejo, no agregarle ni quitarle, sino enseñar como el apóstol Pablo "todo el consejo de Dios", predicando a tiempo y fuera de tiempo. El apóstol cumplió en parte su labor entre ellos, les enseñó "cómo les conviene conducirse y agradar a Dios". Y desea volver a verles para completar lo que falte a su fe. Habiendo sido comprados por la sangre de Cristo para Dios su Padre, nuestra vida no debe tener otro objetivo que no sea conducirnos santamente para agradar a Dios.


C) EL OBJETIVO CRISTIANO - CONDUCIRSE SANTAMENTE PARA AGRADAR A DIOS

Ya que estamos hablando de esto, conviene examinar: ¿Cuánto esfuerzo hacemos por conocer la voluntad de Dios y para cumplirla a fin de agradarle a El? Tú piensas la respuesta y de inmediato surge la excusa: "Es que no tengo tiempo, tengo mucho trabajo". Como siervos del Señor, libertados del pecado, nos hallamos bajo su autoridad, la cual deseamos cumplir de manera gozosa, agradecidos por su amor y bondad hacia nosotros, y sus mandamientos -que no son gravosos- nos han sido dados en Su Palabra, la cual debemos escudriñar con el objeto de conocer más profundamente su voluntad para con nosotros.

¿Quiénes pueden efectivamente agradar a Dios? Proverbios 11:20b nos dice que "los de camino intachable le son agradables". David dijo en 1 Crónicas 29:17 "Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada". Aún siendo salvos nos acecha el peligro de desviar nuestro sometimiento, y en lugar de servir a Dios y agradarle nos hacemos esclavos de los hombres procurando agradar a los hombres. El apóstol escribió a estos hermanos de su firme determinación de agradar a Dios al cumplir su ministerio entre ellos, les dijo en (1 Tesalonicenses 2:3,4) léase. Esta es, sin lugar a duda, una característica del verdadero ministro de Jesucristo, porque como Pablo les dice a los Gálatas " (Gálatas 1:10).

¿Quiénes no puede agradar a Dios? Romamnos 8:8 nos dice: "y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios". ¿Y cuál es el problema del que vive en la carne? Que "la mentalidad de la carne es enemistad contra Dios; porque no se somete a la ley de Dios, ya que ni siquiera puede". El hombre carnal no agrada a Dios, es un enemigo de Dios, porque no quiere ni puede someterse a Dios. Vemos nuevamente la relación que existe entre agradar a Dios y someterse a El en obediencia.

No pueden agradar a Dios, son enemigos de Dios, no quieren ni pueden someterse a Dios porque no tienen fe, como nos dice Hebreos.11:6 "Y sin fe es imposible agradar a Dios". En el versículo anterior nos dice que Enoc fue trasladado para no ver muerte, que Dios lo trasladó; y que antes de ser trasladado, "tuvo testimonio de haber agradado a Dios". El mismo escritor a los Hebreos citó al profeta Habacuc y el mensaje que Dios le dio: "Mas el justo vivirá por fe", y agrega: "Y si retrocediere no agradará a mi alma" (Hebreos 10:38).

¿Cuáles beneficios o resultados acarrea el agradar a Dios? Aunque nuestra entrega y servicio al Señor en gratitud a El deberían ser incondicionales (ya se nos ha enriquecido), el mismo Dios nos estimula por medio de promesas de premios y recompensas o buenos resultados, los beneficios que se hallan ligados a nuestra vida de obediencia a El. Vivimos en un mundo lleno de enemigos (gratuitos), no es fácil vivir en paz con los hombres impíos. Si nos ocupamos en agradar a Dios, él se ocupara en hacer que nuestros enemigos estén en paz con nosotros. Proverbios 16:7 nos dice: "Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace estar en paz con él". Otros beneficios (Eclesiastés 7:26; Juan 8:29).

El apóstol les refresca la memoria, ellos habían sido instruidos, pero tienen necesidad de que se les recuerde lo ya enseñado, pues se les ha instruido con el evangelio eterno, no con doctrinas que cambian con el tiempo, que procuran adecuarse a la época, muchos tuercen así las Escrituras, pero nuestro Señor ha dicho: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Les dice el apóstol:

(:2) "Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio del Señor Jesús", y entonces pasa -por decirlo así- a darles un repaso que comprende los versículos 3-7. Todo el repaso se halla bajo el titulo, y enmarcado por la declaración de que la voluntad de Dios es nuestra santificación (:3 y :7). Sean las palabras de este mensaje motivo de meditación a fin de asegurarnos de estar correctos en la actitud que tenemos frente a la Palabra del Señor predicada y frente al ministro del Señor.

EL ROSTRO DE DIOS

El Rostro de Dios

No hubo nada que hacer. Por más que los médicos hicieron todo lo posible y hasta lo imposible, el corazón de Francisco dejó de funcionar. Francisco sintió cómo la sala de emergencias del hospital quedaba allá abajo, y él comenzaba a subir y a subir. Allá abajo quedaba la ciudad, que ahora se veía como una manchita más sobre la superficie de la tierra.

¡Qué emoción! ¡Al fin estaba por llegar el gran momento! Afortunadamente, Francisco era un hombre creyente, y siempre había tenido la esperanza de una vida más allá de la muerte. ¡Cómo le gustaría que algunos de sus escépticos amigos estuvieran allí para poderles demostrar lo que ahora él estaba comprobando: que efectivamente, después de la muerte, el alma seguía viviendo.

Pero lo que más lo excitaba, era la esperanza de que ahora vería frente a frente a Dios. Durante muchos años se había preguntado cómo sería el rostro de Dios, y ahora estaba a punto de encontrar respuesta a su inquietud. ¡El rostro de Dios! La emoción lo embargaba y lo hacía estremecerse de pies a cabeza. Sentía que el pecho le iba a estallar de la ansiedad.

Por fin, allá a lo lejos divisó una figura refulgente que lo esperaba con los brazos abiertos. "¿Eres tú, Dios?", gritó. La luz cegadora le impedía ver con claridad. No tuvo respuesta, pero en su interior supo que, efectivamente, ese era Dios. Instantes después, al fin estuvo frente a Dios. Pero no se atrevía a alzar su mirada. Después de tantos años de esperar este momento, y ahora que estaba frente a El, no se animaba a mirar. "Francisco", le dijo Dios. ¡Jamás había percibido tanta dulzura en una voz! ¡Nunca su nombre había sonado de esa manera en boca de nadie! Sin atreverse a levantar la vista, intentaba imaginar el rostro de Dios, adivinándolo a través de esa voz tan suave y tan dulce a la vez. "¿Por qué no me miras? Aquí estoy. ¡Este soy yo!". La calidez de la voz lo hizo perder todo temor y, lentamente, alzó su mirada.

¡Horror! ¡Ese no era Dios! ¡Era ese compañero de trabajo tan desagradable que siempre le hacía la vida imposible! ¿Qué clase de broma de mal gusto era esa? Confundido se frotó los ojos con los puños y al volver a mirar, comprobó que en realidad se trataba de aquella mujer que había golpeado a su puerta hace unos días y él le había dado unas frutas. ¡No! ¡Era el hombre que lo había insultado la semana pasada cuando casi chocan en una esquina! Una a una fueron pasando por la cara de Dios mil caras: su jefe de la oficina, la directora de la escuela de su hija, el changuito que le lavaba el auto los fines de semana, el viejito que cada mañana le pedía una moneda al salir de casa, ese amigo que lo había estafado hace unos años, su novia de la juventud....

"¿Te acuerdas de aquello que dije hace dos mil años: Tuve hambre y me diste de comer, estuve enfermo y no me visitaste, estuve desnudo y me vestiste, tuve sed y no me diste de beber? ¿Entiendes ahora a qué me refería?". "Ahora entiendo", respondió Francisco, "Aunque no sé si ya es demasiado tarde..."




 

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LA HISTORIA DEL BURRO

La Historia del Burro

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...

¡¡¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!!!



 

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LUCHA HASTA VENCER

Lucha hasta vencer

En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.

Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron de urgencia al hospital del condado.

En su cama, horriblemente quemado y semi-inconsciente, el niño oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría - que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.

Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría. De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió. Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.

Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido; ¡caminaría! Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.

Finalmente, le dieron de alta. Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada. No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Cuando no estaba en la cama, estaba confinado a una silla de ruedas. Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco. Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.

Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar. Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.

Por fin, gracias a los fervientes masajes diarios de su madre, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.

Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.

Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de que sobreviviera, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibiulidad de correr, este joven determinado, el Dr. Glenn Cunningham, ¡corrió el kilómetro más veloz del mundo!

 

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CADA CRISTIANO SERA UN EVANGELISTA


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CADA CRISTIANO SERA UN EVANGELISTA

 por gonzalo 

ImageObjetivo del estudio: Promover en cada cristiano un evangelista natural

Texto base: Marcos 16:15: Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. . . . . . . . . .

Cuando uno lee el evangelio y advierte las instrucciones del Señor Jesús a sus discípulos, es cuando nos damos cuenta de que no hemos obedecido, porque todavía no hemos ido por todo el mundo predicando el evangelio a toda criatura; bueno, ni siquiera hemos alcanzado nuestro pequeño mundo  ¿Cuál?  Ese nuestro pequeño mundo son los familiares cercanos, los lejanos, los vecinos, los compañeros de escuela, de trabajo y todo aquel cercano.

¿A cuántas personas ha estado usted evangelizado y discipulando? ¿Sabía usted que ese es el trabajo de todo salvo que asiste a una iglesia cristiana?

Jesús nos pide ir por todo el mundo predicando su evangelio, por lo que hemos de comenzar hablándole de Jesús a la gente que nos rodea.Image

¿Qué tanto hemos buscado a quienes no conocen a Jesús? ¿O asiste usted a las reuniones, toma cursos, pero no está activo en lo que se nos manda?

La pertenencia a la iglesia tiene dos condiciones: una interna y otra externa.

La interna tiene que ver con nuestra preparación bíblica, con el desarrollo de la vida espiritual después del bautismo, y que se basa en cinco áreas principales, que alguien ha dicho que son “los cinco pilares del crecimiento espiritual”: Oración, Palabra, testimonio, congregarse y obediencia a Dios. Cinco áreas fundamentales con las que cimentamos nuestro crecimiento espiritual, para que  una vez edificados, podamos edificar a otros a nuestro alrededor.

En cambio la externa tiene que ver con nuestro amor y trabajo hacia el prójimo; una ministración propia hacia los demás por lo q hemos recibido y aprendido. Para ello, echamos mano de nuestra previa preparación y luego contactamos al incrédulo, le mostramos el amor de Jesús y le movemos a interesarse en el Mensaje del evangelio; como dice Hebreos: se les comunica la Buena Nueva.

La comunicación del evangelio viene a ser una resultante de haber recibido nosotros la salvación. Como cristianos adquirimos compromiso: evangelizar.

La mayoría mexicana nació en una religión heredada y por tanto, desconocen el plan de Dios para la vida humana. Es por eso que se les evangeliza.

Evangelizar es comunicar la persona de Jesús y su salvación, a quienes no lo conocen, llevando para ello a la gente al arrepentimiento de sus pecados.

¿Cuál es el mensaje que les compartimos a quienes viven en pecado?El mismo Señor Jesucristo nos lo dice Mateo 10:7- 8: Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.  8  Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 

En el momento en que nos acercamos al incrédulo, el Reino se acerca a ellos. Y esa gente  debe no solo oír el mensaje de amor del Reino sino debe sentir la manifestación del poder de Dios. Mucho ayuda a la evangelización mostrar cómo Dios sana y limpia y cuando se mira que es gratuito, se interesan más. Ahora  ¿Quienes son los sujetos de evangelización?

Mateo 10:5-6: A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,  6  sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Evangelizamos a las ovejas perdidas, a los que nunca han oído de Jesús, quienes viven en sufrimientos, en penurias, los que están perdidos en vicios. Los samaritanos, son los otros grupos cristianos, a los cuales ya se les ha predicado; a ellos no vamos para no edificar sobre un fundamento ajeno.

Romanos 15:20-21: Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,  21  sino, como está escrito:  Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán;  Y los que nunca han oído de él, entenderán.

Queda claro: Se evangeliza a aquellos a quienes nunca les fue anunciada la salvación y los que nunca han oído de Jesús, entenderán.

Y para ello hay muchas recursos. Como la mayoría se atora en las formas, hoy me propongo darles a ustedes unas 14 ideas de cómo evangelizar. Solo mantenga su Biblia abierta; hoy vamos a revisar muchas citas bíblicas:

1. Atreverse a hablar de Jesús a la gente que está en sus pecados Image

¿Por qué nos asusta tanto hablarle a la gente de Dios, de Jesús, del Reino? 

Hechos 18:9-10: Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; 10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Esto dio a Pablo valor para comunicar el evangelio y es lo mismo que nos dice el Señor a nosotros: No temas, habla y no calles, porque yo estoy contigo.

Si El está con nosotros ¿Será difícil dirigirnos a alguien y hablarle de Jesús? Solo hay que decidirse y una vez que lo hacemos el Espíritu Santo hace el resto.

2. Obsequiar porciones del evangelio

Ester 9:19:  Por tanto, los judíos aldeanos que habitan en las villas sin muro hacen a los catorce del mes de Adar el día de alegría y de banquete, un día de regocijo, y para enviar porciones cada uno a su vecino.

ImageLa similitud es buena. Ellos enviaban porciones de alimento; nosotros damos porciones de la Palabra de Dios como un sustento espiritual que les alegre. Pequeñas versiones impresas para que la gente lea y se entere qué es el evangelio de Jesucristo. Hay ediciones de bolsillo en las librerías, cuyo precio es tan bajo que pueden obsequiarse sin que sea carga económica.

3. Obsequiar folletos escritos y editados especialmente para el tipo de personas a las que se va a evangelizar, con el mensaje de la Buena Nueva de Jesús, o cartuchos de audio con alabanza o mensajes grabados de la Palabra de Dios.

ImageEl mexicano no lee, pero le gusta oír, por lo que los mensajes grabados son muy útiles y sensibilizan para la aceptación de las ideas de corte espiritual.

4. Testificar de lo que el Señor ha hecho en nosotros (testimonio personal), procurando no dar detalles del pecado del cual nos sacó, sino de la forma en que Jesús y su Palabra actuaron en nosotros para nuestro cambio de vida y cómo volvimos con ello a tener una escala de valores equilibrada.  Mas que testimonio nuestro, les compartimos el testimonio de Jesús. Image

5. Se lleva a la gente a sentir pena por su pecado y la necesidad de salir de él  ¿Cómo?  Poniendo nuestra fe en Jesús, el único medio de salvación

Efesios 2:5-9: … aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo  (por gracia sois salvos),  6  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  7  mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  8  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  9  no por obras, para que nadie se glorie.

Este es un material extenso para explicar al incrédulo el proceso de salvación.

Image 6. Hablar de la trinidad del hombre: espíritu, alma y cuerpo, demostrando que sabemos del alma (por el saber humano) y del cuerpo (por el desarrollo físico), pero que no sabemos nada del espíritu.  Y en el área del espíritu, lo único que nos desarrolla es familiarizarse con el Espíritu Santo de Dios. La Biblia establece la santificación completa del ser humano en esas tres áreas

1Tesalonicenses 5:23: Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Llevamos a la gente a prepararse en esta vida para trascender a la vida eterna.

7. Hablar de cómo los vicios (tabaco, alcohol, tele adicción drogas, fornicación, adulterio, masturbación, son un suicidio paulatino y cómo Jesús nos arranca de todos ellos, purificando por la fe nuestros corazones.Image

Hechos 15:8-9: Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo  lo mismo que a nosotros;  9  y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Claro que hay que sentarse y explicarle al incrédulo todos estos textos.

8. Usando pasajes pequeños del evangelio, explicar los principios bíblicos más comunes, relacionándolos con la problemática diaria del mexicano, que solo ha seguido una herencia y una tradición, pero… sin criticárselos. Todos los actos de la vida nos ofrecen ejemplos: la vida conyugal, los hijos, el hablar, el comer, los excesos, las tradiciones y algunas costumbres.

9. Sin atacar nunca sus religiones, llevarles a conocer el plan de Dios para la vida humana, expresado en el Libro de los libros: La Biblia.

Hebreos 4:12: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.            ¿Conoce usted otro Libro capaz de producir tal principio, tal cambio? No lo hay.

La Palabra de Dios es algo muy especial; no hay otra palabra capaz de tal penetración. Alguien ha dicho que “entra hasta donde el cepillo no toca“.

La Biblia es un libro al alcance de pobres y ricos, de ignorantes y sabios, de analfabetas y entendidos. Les orientamos a tomar gusto por su lectura.

10. Hablar de cómo la aplicación cotidiana de los principios bíblicos, es fácil, cambia la vida y produce bienaventuranza felicidad, bienestar, seguridad, paz, salud, prosperidad, tranquilidad ¿O acaso no es eso lo que buscamos todos?

Juan 16:33: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Llevamos al incrédulo en medio de sus aflicciones a experimentar esa paz, que cuando se obtiene es una paz que sobrepasa todo entendimiento.

11. Si no nos recibe, antes de despedirlo, se le ministra en oración a sus problemas, para que él pueda ver manifiesto el poder de Dios.

Mateo 4:23-24:  Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.   24 Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. 

¿Hace el Señor milagros entre nosotros?  En ello está nuestra confianza. Oramos para que el Señor sane toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. No hay quien se niegue si les decimos: ¿Me permites orar por ti? Todos aceptan. Y al orar, hacemos la oración de fe, confiando en que el Señor conteste. Cuando hay frutos de esa oración, el incrédulo se impresiona, se conmueve y queda listo para aceptar al Señor y entrar en conversión de vida. 

12. Aconsejando sobre la problemática diaria del hombre común, que no sabe cómo resolver sus rutinas, sus conflictos ni como escapar de su pecado.

Gracias a Dios, la Biblia describe la solución a todos los problemas, antes que el ser humano se meta en ellos; solo necesitamos conocer bien la Biblia.

13. Puede usarse el método de “las cuatro verdades espirituales”: 

Image a) El pecado nos separa de la amistad con Dios y debemos recuperarla  Romanos 3:23 :  por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

b) Necesitamos un Salvador. El único que nos da salvación en quien murió por nosotros en la cruz y nos puede perdonar y justificar. Romanos 3:24:  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

c) Su amor y su sangre son el puente que restaura la amistad con Dios. 1Juan 4:10: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 

d) Hemos de confesar a Jesús con nuestra boca para salvación. Romanos 10:9:  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

14. Otras formas que el Espíritu Santo inspira en el momento del compartir. 

¿Sabe una cosa que he descubierto? Que por torpes que seamos, cuando nos atrevemos, entontes el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra torpeza o debilidad.            Mateo 10:20:  Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

Con todo lo que usted ya ha aprendido, al momento preciso, el Señor pone en su boca las palabras específicas, necesarias para cada evangelización. Ahí tenemos al menos 14 formas del inicio del trabajo y al cual nos hemos de aplicar. Todo cristiano salvo tiene capacidad de hacerlo  (Atrévase).

Estas son sencillas herramientas para que todo evangelizador gane almas ¿Por qué tenemos que ganar almas? Proverbios dice: El fruto del justo es árbol de vida;  Y el que gana almas es sabio.  Ciertamente el justo será recompensado en la tierra (Pr 11:30) y mire lo que dice el apóstol Santiago, al final de su epístola: Santiago 5:19-20: 9  Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,  20  sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

La tarea que Jesús encomienda a sus discípulos es justamente esa: Adquirir sabiduría al ganar almas y obtener en esta tierra la recompensa ofrecida.

Todo cristiano, cualquiera que sea su edad espiritual, puede y debe evangelizar, para que no caer en ocio ni convierta su vida cristiana en otra religión. Y tenemos tanta gente alrededor que se ha extraviado de la verdad…

El Señor espera que usted y yo les hagamos volver del error de su camino. No solo salvamos de muerte un alma, sin que cubrimos multitud de pecados ¿Cree poder hacer ese trabajo?  Pablo diría: nos es impuesta necesidad, si queremos llamarnos cristianos y obedecer la gran comisión.

Ahora:

La evangelización es la primera parte; el discipulado es la segunda, con la cual se lleva al creyente a afirmarse y dar continuidad a su vida cristiana.

El discipulado es un plan de seguimiento para que el evangelizado no regrese a su pecado, sino que vaya desarrollándose en su vida espiritual y en esta segunda etapa, la iglesia tiene más recursos para ayudarle a usted en su trabajo. Permítame mostrarle brevemente esas etapas del discipulado, una estrategia   apostólica que permitió crecer espiritualmente en forma dimensional a la primera iglesia y que es una tarea que se realiza en nuestras casas.

Hechos 5:42: Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.

En los templos enseñamos y predicamos a Jesucristo. Falta que ahora usted lo haga en su casa. Cada cristiano ofrece al Señor su propia casa, para recibir por una hora a la semana a aquellos a los que evangeliza  (¿No es mucho, verdad?). 

Esto lo vemos en los primeros cristianos, que usaban sus propios hogares, para hablar de Jesús y dar seguimiento espiritual a los recién salvos; recibir en amor a los futuros salvos, significa mostrarles el amor de Jesús. Un amor manifestado al través nuestro. Implica entendernos de las necesidades ajenas para suplirlas o ayudar en ellas, compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad (Rom 12:13).

Después, ya que han tomado confianza en nosotros, hay algunos pasos más:

a) Se ora por él y se le enseña a orar ¿Por qué? Porque el mexicano solo sabe rezar y hacer rezos repetitivos, pero no ha descubierto el dialogar con Dios.

b) Se le guía a leer diariamente la Palabra de Dios y luego a obedecerla Deuteronomio 17:19: 9  y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra. 

La Biblia es un libro diario; su lectura nos hace temer a Dios y obedecerle. Al principio, por la tradición, no van a querer leer, pero conforme el Espíritu Santo va captando al nuevo creyente, él mismo va tomando gusto por la Lectura.

c) Se le aconseja sobre sus problemas diarios y se le ministra de la potencia de Dios, por medio de los Dones del ESanto, para que experimente Su poder.  Cuando esté listo en esas tres primeras tareas, se le invita a integrarse a un grupo de iglesia, donde continuará un discipulado grupal. Ya en la iglesia, conocerá a otros cristianos que van siendo discipulados en la misma forma y ahí se someterá a varias disciplinas de vida cristiana.

Por ejemplo:

El amor al prójimo y la vida comunitaria, que en un grupo grande no es fácil, porque uno tiene que rozarse con todo tipo de personas.

Se aprende la alabanza, como un nuevo recurso de oración grupal . 

Se recibe enseñanza sistemática a base de cursos bíblicos para ir conociendo toda la doctrina bíblica y el discípulo vaya afirmándose así en la fe.

Se practica la mayordomía para asegurar la propia prosperidad económica.

Se conocen las diferentes áreas de servicio, necesario para extender el Reino de Dios y así pueda repetir con otros el ciclo en el que se le está instruyendo.

Un discípulo, hace 2, 2 hacen 4, 4 hacen 8, 8 hacen 16, etc.  Ese fue el plan que Jesucristo nos dejó como encargo, solo que nosotros nos hemos acostumbrado a asistir a las reuniones y no hacer algo más  ¿No es cierto?

Amado hermano: al través de los años en que usted nos lee, presiento que usted está espiritualmente un tanto ocioso  ¿Qué quiero decir? Que usted se ha acostumbrado solo a recibir mensajes pero sin hacer algo por obedecerlos o compartirlos con los demás. Eso le ha hecho caer en  inactividad y la apatía y la pereza no convienen a la vida cristiana. Porque, entonces, por esa inactividad espiritual muchos comienzan a visitar otros grupos buscando más mensajes y sobre todo algunas novedades espirituales, en lugar de trabajar en su propia iglesia.

a) Hay muchos que sin avisar, se están yendo a “los encuentros” que hoy están de moda.

b) Algunos andan buscando liberaciones impresionantes o espectaculares.

c) Y otros se asoman a iglesias ajenas, donde los pastores comodinos en lugar de buscar a las ovejas perdidas, sacan a su gente de los grupos cristianos, porque es más fácil atraer a los distraídos que buscan novedades, que buscar a los perdidos. 

A lo que nosotros estamos invitándole es a que cuando el Señor vuelva, nos encuentre trabajando en lo que El nos dejó como encomienda  ¿Qué vamos a ganar?  Nos llevará a comprender la visión que Jesucristo tiene para su iglesia y el nuevo creyente irá ascendiendo dentro de la vida de la iglesia para ocupar puestos de servicio: discípulo, diácono, anciano o ministro.

Con el tiempo y el desarrollo espiritual, ese mismo nuevo creyente se dispondrá para desarrollar grupos domésticos, tendientes a formar futuros grupos.  Por eso dice la Biblia: las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día (Hch 16:5); modelo bíblico que siguió la primera iglesia.

CADA CRISTIANO SERA UN EVANGELISTA.

Soñamos con tener una casa abierta en cada colonia, en cada municipio del Estado de México, pero nos topamos con el miedo de muchos al trabajo evangelístico.

Tome un compromiso con Jesús para ir y hacer discípulos.

El llamado no es mío. Yo solo voy a orar porque haya respuesta suya al llamado de Jesús. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -  -

Mensaje dado en el Centro Cristiano Calacoaya, el 24 de septiembre de 2006.

Se suplica su reproducción, mencionando fuente y autorDisponible en cassette, CD y DVD. Tel: (55)5361-1711 – Fax (55)5361-5870 Puede oírse en audio y video, por Internet (Real audio)

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